Problemas de la estructura constitucional de Estados Unidos


Los que me conocéis sabéis lo mucho que amo a los Estados Unidos, al cual siempre lo he considerado como una segunda patria mía. También he manifestado muchas veces mi admiración por el trabajo de los Padres Fundadores, los autores de la constitución. Ahora bien, a pesar de lo bien que delinearon la maquinaria constitucional, toda obra humana contiene fallos. Los años han llevado a ver con claridad esos errores.
El gran fallo de su sistema de checks & balances es que, con su complicado sistema de vetos y ratificaciones, unos poderes pueden bloquear a otros. Pero la maquinaria no provee puertas por las que salir de situaciones en las que reine un bloqueo perfecto. Hasta ahora, el sistema ha funcionado porque el sentido común ha prevalecido. También es cierto que esto favorece que el más sensato ceda en pro del bien común: por ejemplo, en el caso de un bloqueo del presupuesto federal. Pero este caso es solo un ejemplo de este tipo de situaciones en un sistema que favorece el control de los poderes de ese país a través de los bloqueos, pero sin ofrecer salidas a las parálisis.
Otro error fue creer que el Senado sería una cámara prestigiosa de prohombres ajenos al juego político. Lo que ellos querían que fuera lo dejaron escrito y era muy claro. Pero, al final, se ha convertido en una réplica de la Cámara de Representantes. Nunca fue propósito de los Padres Fundadores crear un sistema constitucional con dos parlamentos. En la práctica, eso es lo que es.
El resultado es que esta situación no ofrece ninguna ventaja respecto a tener una sola cámara y, por el contrario, ofrecer todavía más posibilidades de bloqueo, de parálisis, más posibilidades de juego partidista: las jugadas sobre el tablero se multiplican con esta duplicación. Jugadas de tipo partidista que para nada benefician al Pueblo, sino al sistema político. Cuanto menos claro y transparente sea el sistema, cuanto más opaco, menos control puede ejercer el Pueblo. 

Imaginemos que el mismo sistema constitucional de Estados Unidos tuviera cinco cámaras de representantes a nivel federal en Washington DC. ¿Qué sucedería? Que escaparía totalmente al control de los ciudadanos, sería un laberinto perfecto, un paraíso para el aparato de los partidos. Los ciudadanos podrían votar, pero en la inercia de la maquinaria y sus vericuetos se perdería cualquier legítima demanda de los ciudadanos.
Si los Padres Fundadores hubieran visto el sistema actual, sin ninguna duda, lo hubieran cambiado: la bicameralidad de la rama legislativa no favorece a nadie, supone una duplicación sin sentido. Ya sé que la teoría es que así se favorece la presencia de los Estados en Washington. Pero, en la práctica, eso no es así.
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