Qué bonita pintura (clerical)


La foto de arriba es de un cardenal rezando antes de proceder a revestirse con los ornamentos sagrados. Si hacéis click encima, se agranda y alarga. La oración del sacerdote, en la sacristía, en este momento, es muy querida para mí. Las vestiduras de la misa significan tanto para mí. Mi gran libro de oraciones (un libro grande con letra inmensa) siempre lo tengo a la derecha de los paramentos litúrgicos, dispuesto para recitar las oraciones. Aunque, a veces, prefiero hacer oraciones espontáneas mientras me visto con lentitud. 

Cada vestidura tiene un significado tan intenso. Como curiosidad, diré que siempre he usado amito en mis parroquias. Siempre, sin excepción. Cuando estoy de viaje, me revisto con lo que hay en la sacristía.
Entre los cíngulos de tela o los de cordón, me gustan muchísimo más los de cordón con sus borlas al final. En mis parroquias, siempre los he usado así.
Sea dicho de paso, el nudo del cíngulo siempre lo he hecho de manera que cayera por los dos flancos del alba. Me lo enseño don Víctor Zugadi en el seminario y así he seguido haciendo los veinticinco años de sacerdote. Es un tipo de nudo muy concreto: muy seguro y bonito.
Una cosa más, fijaos en esta foto, lo bien arreglado que está el altar:

No hace falta mucho, ni grandes gastos, para que el altar respire dignidad, sacralidad y belleza. El de la foto es un buen ejemplo.
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