El Brief: ¿Para qué sirve la ley electoral?

Un ciudadano ejerce su derecho al voto en las elecciones generales de España celebradas el 28 de abril de 2019. /EFE

Actualler, buenos días de trapicheo. ¿Para qué pedían los partidos el voto a los ciudadanos que vivían en la ciudad X? ¿Para decidir con ello no su alcalde, sino el presidente de la comunidad autónoma Z, que está a 350 kilómetros de distancia? El mercadeo de pactos que vivimos estos días empieza a resultar insultante. ¿Pero qué tomadura de pelo es esta? ¿Para qué sirve esta ley electoral? Imagino que entre otras cosas (y no todas negativas, por supuesto), actualler, sirve para que ahora los partidos estén mandando al cuerno la voluntad de los votantes. A ver si lo entiendo. La vigente ley electoral dice que la circunscripción electoral es la provincia. Y que cada una de las 50 provincias tiene dos escaños porque sí (uno en el caso de Ceuta y Melilla). Quedan 248 escaños que hay que repartir hasta completar el aforo parlamentario. Y estos puestos se adjudican en función del número de habitantes. Juan Díez Nicolás, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, pone en evidencia el absurdo de esta ley: “Si en la actualidad una provincia no tuviese ningún elector, es decir, ningún habitante con 18 o más años y derecho a voto, seguiría teniendo derecho a dos escaños.” Díez Nicolás recuerda que la vigente ley electoral se aprobó en la transición con carácter provisional, para estrenar la democracia, con la intención de reformarla una vez ésta hubiera echado a andar. Pero los intereses de PSOE y PP han prevalecido. Y de este modo, ocho provincias eligen 3 escaños cada una, diez provincias eligen 4 escaños cada una, 36 escaños decide la provincia de Madrid… “El sistema provincial es una lotería”, reconoce un diputado que participó en las pasadas elecciones. El vigente sistema electoral nos ha conducido a una situación cada vez más peligrosa: las cúpulas de los partidos toman las decisiones a espaldas de la voz electoral de los ciudadanos: “No es de recibo es que las cúpulas de los partidos negocien ahora, a espaldas de los ciudadanos, los pactos de gobierno, intercambiando pactos nacionales, regionales y municipales como si fueran cromos de jugadores de fútbol. Son nuestros votos los que negocian en el mercado negro. ¿Cómo saben las cúpulas de los partidos cuáles son las preferencias o intereses de quienes les han votado?, ¿o dan y toman teniendo en cuenta solo sus propias preferencias e intereses como cúpulas de los respectivos partidos? Somos solo espectadores y monedas de cambio, no somos ciudadanos decisores. Si votamos a un partido, nos gustaría poder decir con quién o quiénes queremos que el partido al que hemos votado llegue a algún acuerdo de gobierno. Tanto los políticos que forman parte de la cúpula de los partidos, y en muchos casos algunos comunicadores, o incluso medios de comunicación, empresas, bancos y otros «stake holders» nacionales o extranjeros, parecen sustituir la voluntad de los ciudadanos - electores - votantes - pagadores de impuestos sobre qué pactos apoyamos o rechazamos.” (Pactos postelectorales) La propuesta de este académico se basa en cambiar el distrito provincial por el distrito unipersonal, para que los ciudadanos votáramos directamente a la persona concreta que queremos que nos represente, y no a una lista interminable elaborada por la cúpula de un partido. Y ya sería para premio si a ello se añadiera la segunda vuelta: si nadie logra la mayoría absoluta, compiten en segunda ronda los dos más votados. Así los ciudadanos tendríamos en nuestra mano la decisión no solo de quién gobierna la nación, la región y el ayuntamiento, sino también con quién puede pactar y a quién debe mantener al margen. Tal vez eso ayudara a hacer una España mejor. Pero no parece que ni los viejos partidos, ni los nuevos, estén por la labor. ¿Qué nos queda entonces por hacer a las “víctimas” de semejante legislación electoral?

TU DÍA ACTUALL

Ecuador equipara el matrimonio a las uniones entre personas del mismo sexo. La decisión se toma a pesar que el artículo 67 de la Constitución señala que “el matrimonio es la unión entre hombre y mujer”. Los jueces basan la decisión en una recomendación de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que impulsaba el gaymonio en Costa Rica. La noticia aquí. Population Research Institute y CitizenGO, en la innovación de la participación ciudadana, por Carlos Polo. La experiencia de Population Research Institute está contribuyendo con una de las organizaciones pro vida de mayor innovación en la participación ciudadana: CitizenGO. Queremos poner el poder en manos de los ciudadanos y hacer que la política no sea la actividad de unos pocos. Lee más en el siguiente enlace. Cruda realidad / Desmond no es asombroso, es patético, por Candela Sande. “Nuestra cultura parece poseída por una horrible obsesión por destruir a los niños, ya físicamente antes de que nazcan, ya pervertirles, programarles... Los padres de Desmond llevan al niño a hacer striptease 'soft' a clubes gays. Meneando el culo delante de pedófilos y recogiendo los billetes que le tiran”, asegura la colaboradora. Casado «entiende y respeta» la defensa del PP vasco de la foralidad y la «singularidad». El PP vasco pretende "actualizar" su mensaje y marcar una "personalidad propia", como "única referencia del centro derecha constitucional y foralista". Desde el Partido Popular recuerdan que Casado siempre "ha valorado lo que ha significado el PP vasco dentro del PP nacional". Más información, aquí.

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