Dar vida a los ‘muertos en vida’, pide Arzobispo a nuevos sacerdotes

Este sábado 8 de junio el Arzobispo de México, Carlos Aguiar Retes, ordenó sacerdotes a siete jóvenes en la Basílica de Guadalupe.

Josué Bernal, David Salazar, Agustín Peralta, Abraham Rosales, Luis Antonio García, Felipe Siderio y Alejandro Vázquez son los siete nuevos sacerdotes con los que hoy cuenta la Arquidiócesis Primada de México para ‘hacer lío’ con sus ímpetus de juventud y guiar pastoralmente al pueblo de Dios en la Ciudad de México.

Durante la ceremonia que reunió a presbíteros, familiares y amigos de los neopresbíteros, así como a fieles, el Arzobispo Carlos Aguiar les pidió tener siempre presente que fueron elegidos por Dios para prolongar la obra redentora de Cristo y dar vida “al que está muerto en vida, sea una persona o una comunidad, o la misma sociedad que tantas veces camina en tinieblas, sin saber a dónde va”.

Foto: María Langarica/DLF

Durante la Misa de ordenación, el Cardenal advirtió a los ahora presbíteros que una de las razones por las que las personas desconfían de las instituciones religiosas es que reciben de los sacerdotes actitudes de indiferencia o lecciones ‘moralizantes’ sin ninguna seriedad. “Por eso, a ustedes les pido que sigan el ejemplo de Jesús“, les dijo, a fin de ser ese manantial “que generará vida para la misma Iglesia”.

Lee: Homilía del Cardenal Aguiar durante las ordenaciones sacerdotales 

Con el acostumbrado ritual de la imposición de manos, el Arzobispo de México ordenó sacerdotes a los siete jóvenes, configurándolos con Cristo Maestro, Sacerdote y Pastor. Posteriormente, los ungió con el santo Crisma, y, tras ser revestidos con estola y casulla por otros sacerdotes, dio a cada uno el abrazo de la paz, con el que selló la admisión de sus nuevos colaboradores.

Con un fuerte aplauso, los feligreses acogieron a sus nuevos pastores. Y en voz del ahora sacerdote Abraham Rosales, dirigieron un mensaje de agradecimiento a sus familiares, al Cardenal, a los obispos, vicarios episcopales y presbíteros, a la Virgen de Guadalupe y especialmente a Dios por el don del ministerio sacerdotal.

“Gracias pueblo santo de Dios, porque su gran fe y su constante oración por las vocaciones sacerdotales han logrado este momento. Gracias a nuestros padres, hermanos, amigos, seres queridos, gracias por sus enseñanzas, sus consejos, apoyo y sobre todo por su gran amor, el cual ahora nos ha facultado para saber amar a la Iglesia”, dijo el neopresbítero, a nombre de su generación.

Lee: Discurso de agradecimiento de los nuevos sacerdotes 

Conoce las historias de los nuevos sacerdotes: 

Abraham Rosales: La muerte de un ser querido despertó su vocación. 

Agustín Peralta: La comunidad que impulsó una vocación sacerdotal

Alejandro Vázquez: Dios labró su vocación para el sacerdocio desde muy joven

David Salazar: Con la muerte de su hermana descubrió su vocación

Felipe Siderio: El hijo rebelde que se volvió sacerdote

Josué Bernal: ‘Hágase Tu voluntad’, las primeras palabras en el camino del sacerdocio

Luis Antonio García: Su abuela le habló de Dios y lo enamoró de Jesucristo


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