Angelus dominical: La presencia del Espíritu Santo

TODA LA INMENSIDAD del Universo cabe en un punto que diré enseguida, y por hoy –no más- le pondré un poco de emoción al asunto para que se pongan duchos los múltiples físicos que me estén leyendo; al mismo tiempo diré que toda la capacidad de la inteligencia humana cabe en un punto que diré enseguida, así que los filósofos también pongan su barba a remojar…

TODA LA IMAGINACIÓN de artistas y creativos cabe en un punto que ya casi menciono, así que pintores y músicos, cineastas y literatos, lo mismo arquitectos que escultores y todo género de artistas plásticos, sonoros o cinésicos, pongan atención; además, toda la técnica y ciencia tienen cupo –también- en el punto que ya digo, de modo que científicos, investigadores y técnicos de todo tipo (mecánicos, deportivos, cibernéticos, robóticos, etc.) pongan atención, ¡por favor!…

Y LA RESPUESTA LA PONGO con una interrogación en donde también quepan todas las pasadas, presentes y futuras dudas, inquietudes, conjeturas, cavilaciones e ideas (por descabelladas o ceñidas que puedan ser): ¿qué sería de todo lo que existe y nos rodea, qué sería de todo lo visible y lo invisible, qué sería de todo lo bello, bueno y hasta probable sin el Espíritu de Dios?…

HOY CELEBRAMOS el día de Pentecostés, es decir, el día en que el Espíritu de Dios vino sobre los apóstoles para dar plenitud a la obra de Jesucristo; es la cima de las fiestas pascuales y es cuando inicia –más formalmente- la vida de la Iglesia…

YA LOS TEÓLOGOS eminentes y sus pares, similares, competidores o suplentes, nos detallarán el acontecimiento con profusión de argumentos y disquisiciones; por lo pronto y así rápido digamos que fue cuando Dios completó su obra de redención, cuando nos dijo: “Ahí está ya todo lo que puedo dar: Yo Mismo”…

EN UNA PALABRA y en un punto (tal como anuncié) diremos que todo cuanto hay y es posible, se quedaría en poco menos que un comino (y conste que no es tan poca cosa) sin la presencia y gracia, sin la luz y el calor, sin la vida y el amor que nos da el Espíritu de Dios: es Él mismo quien da origen y sentido, verdad y consistencia, a todo cuanto hay, y sin Él: nada de nada…

SIN LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU DE DIOS la evolución es menos que cuento de ciencia ficción y el Big-Bang no pasa de ser una fumada; sin el Espíritu de Dios la capacidad más sublime del ser humano no pasa de ser vacua ocurrencia, y todo conocimiento serviría para menos que almacenarlo en un libro o en un chip, y todo afecto o sentimiento no iría más allá de un fenómeno psicológico fortuito y caduco…

ESTOY RECIBIENDO la visita de Claudio y -el muy entrometido- se sentó a leer cuanto he escrito, y me dice que piensa en un automóvil: ya podría tener el mejor motor, la más bella carrocería, las llantas de mejor amarre, gasolina de 92 o de 116 octanos o con celdas solares (etceterita) pero sin un buen conductor que lo guíe, que conozca su funcionamiento, que le dé sentido a tal artefacto, pues de plano ni para qué sirve la mugre cosa…

TAMBIÉN CLAUDIO ME pregunta que si “Pentecostés” fue cuando vinieron las lenguas de fuego, cuando la Virgen María estaba con los apóstoles, y le respondo que si; entonces sonríe y una luz del corazón se le cuela por los ojos al punto de la emoción; no me atrevo a preguntarle más pero sé que cuanto hace y trabaja lo siente en la misma sintonía: es el Espíritu de Dios que nos mueve…

ES COMÚN QUE NOS INQUIETA el futuro, lo que acontecerá en la vida personal o en el mundo que nos rodea, y de ahí que tengan un falso éxito los merolicos y charlatanes que dicen adivinar el porvenir, ¡vaya!, hasta cuando andamos leyendo horóscopos o investigando qué significa tal sueño, estamos dando cuenta de la preocupación por el mañana; y hay que decir que el futuro -sea lo que sea- también tiene sentido y valor por el Espíritu de Dios que nos mueve siempre al bien, que nos empuja a algo mejor, según su proyecto y no menos…

HAY UNA PALABRA bella y profunda que luego no calibramos adecuadamente: Providencia; y tal palabra la referimos a Dios justamente porque suyo es el tiempo y la eternidad, porque estamos en sus manos y ahí somos y nos movemos; venga otra pregunta que -sin querer fastidiar al prójimo- nos ayude a ver la fuerza y belleza del Espíritu de Dios: ¿qué sería del mundo futuro si Dios no está ya presente ahí?…

MUY CIERTO QUE PLEITOS y desmanes, traiciones y jugarretas, mentiras y crímenes están a la orden del día, ¡imagina que de algún modo no nos estuviera frenando y corrigiendo el Espíritu de Dios que siempre busca, que siempre quiere, que siempre empuja hacia lo bello, lo bueno, lo justo, lo noble, lo sublime!; sin Dios de nuestra parte, de plano “ya nos hubiera cargado el payaso”…

HE DE CONCLUIR con una sonora y espléndida invitación: tendremos la Noche Santa del sábado 22 al domingo 23 de junio (en 14 días), y tal evento se hace porque nuestro ingenio e iniciativa (muy humanos) no tendrían sentido alguno sin Dios que nos mueve, que nos impulsa, que nos llena de sus dones para hacer el bien y hacerlo bien (y a decir verdad: siempre acabamos constatando que es Dios el autor y culmen de todo lo bueno); te invitamos a que preguntes al 5702 2402 si quieres y puedes participar, y lo demás pues déjaselo en sus manos a Dios, que siempre es Providente y amoroso…

Lee: ¿Cuáles son los 7 dones del Espíritu Santo? El Papa nos explica


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