Papa Francisco acepta renuncia de Mons. Santiago Agrelo, Arzobispo de Tánger

MADRID, 24 May. 19 (ACI Prensa).- El Papa Francisco aceptó la renuncia de Mons. Santiago Agrelo, Arzobispo de Tánger (Marruecos) hoy viernes 24 de mayo, aunque había presentado su renuncia por edad en junio de 2017.

Mons. Agrelo es franciscano y fue nombrado Arzobispo de Tánger por Benedicto XVI cuando era párroco en la Diócesis de Astorga y profesor en el Instituto Teológico de Compostela (España).

En su cuenta de Facebook, el Arzobispo dirigió un mensaje a la Iglesia de Dios que peregrina en Tánger. “Hermanos míos muy queridos: mi tiempo se ha cumplido. Para vuestro pastor ha llegado la hora del regreso a la quietud de la vida conventual. Para vosotros llegará otro pastor, llamado a guiar –lo hará con sabiduría y amor- esta Iglesia humilde y hermosa”, explicó.

En esta carta, que él calificó de “mirada afectuosa al camino”, dirigió a los fieles “palabras que os ayuden a guardar en el corazón un recuerdo amable de este hermano menor que fue vuestro obispo durante casi doce años”.

Mons. Agrelo dijo que el inicio de su vocación fue “una travesura de niño” de la que se sirvió el Señor para llevarle al Seminario de la Provincia Franciscana de Santiago (España).

“Allí los hermanos me enseñaron todo lo que sé, también a buscar al Señor, a amarle; me enseñaron a amar a los pobres, amar a la Iglesia”, aseguró y precisó que en toda su vida y formación Cristo se ocupó siempre de él “como se ocupa de un niño pequeño una madre cariñosa”.

“Cuando el Papa Benedicto me llamó a este ministerio en Tánger, lo acepté confiadamente. Lo acepté con una súplica en el corazón al Dios de mi vida: ayúdame, Señor, a amar a tu Iglesia con el amor con que tú la amas, ayúdame a servirte en los pobres, ayúdame a ser fiel a tu santa voluntad”, precisó.

Con ese nombramiento, Mons. Agrelo asegura que se sintió como “el patriarca Abrahán, que en la ancianidad había sido llamado a dejar casa y patria, y a ponerse en camino, llevando como único tesoro en el corazón las palabras de la promesa divina”.

“Me sentí turbado y confiado, gozoso y esperanzado, dispuesto a caminar y a cuidar hijos para el Señor. Me sentí profundamente agradecido al Señor, a la Iglesia, al Papa, a quien prometí obediencia y reverencia, y a quien pedí que me ayudase a vivir y morir como hijo en la santa Iglesia”, aseguró.

El Arzobispo emérito de Tánger agradeció al Papa Francisco porque, según precisó, siempre se sintió “confortado por su palabra, por el ejemplo de su vida, por su amor a la Iglesia, por su solicitud con los emigrantes, por su amor a los pobres”.

“Hermanos míos muy queridos: Terminado mi servicio como obispo de esta Iglesia, vuelvo gozoso a la obediencia de mis superiores religiosos, vuelvo rico del amor que Dios me tiene, amor del que ha sido sacramento real la caridad que vosotros habéis tenido conmigo, el amor con que habéis dulcificado mi camino durante estos años”, subrayó.

Además agradeció a toda la Archidiócesis marroquí y aseguró que “si en el cielo hubiere primeros y últimos puestos, estoy seguro de que todos allí me precederíais, pues habéis derrochado tanto amor con los pobres, que, considerada la pobreza del mío, ni siquiera seré digno de desataros las sandalias. Pero seré dichoso, inmensamente dichoso de vuestra dicha, aunque sólo pudiere verla desde lejos y desde abajo”.

“Vosotros habéis hecho posible el cumplimiento del compromiso de servicio a la Iglesia y a los pobres que asumí cuando acepté el nombramiento de obispo. Por mi parte, a lo largo de estos años he compartido con vosotros lo que he vivido en la fe, y os he comunicado, sin guardarme nada –el menos eso he intentado-, cuanto he recibido del Señor”, afirmó.

Mons. Agrelo también pidió perdón “por la atención que no os haya prestado, por cuanto haya perdido de lo que el Señor quiso que os diese, por cuanto no haya sabido amaros”.

“Con vosotros, con los pobres, con la Iglesia, resonarán en mi corazón las palabras del cántico de Nuestra Madre la Virgen María: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador”. En verdad, Él se ha fijado en su Iglesia, en los pobres y en mí para bendecirnos como jamás hubiese podido soñar”, aseguró.

También calificó a esta archidiócesis marroquí como “la bendición de Dios” sobre su vida, y “con Cristo os llevo guardados para siempre en el corazón”.

Hasta nuevo nombramiento el Arzobispo de Rabat (Marruecos), Mons. Cristóbal López, estará al cargo de la Archidiócesis de Tánger.

Esta carta que publicó a través de Facebook, aseguró que es “más de agradecimiento” que de despedida y también están dirigidas al “pueblo marroquí y las autoridades de este país que me han acogido durante estos doce años, me han tratado siempre con respeto, con cordialidad, con familiaridad, y me han permitido sentirme uno más en esta tierra bendecida por Dios”.

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