En la foto se ve el programa Word más usado por los obispos en la Edad Media


En esta legislatura, podemos estar bien seguros de que Podemos empujará al PSOE a una política más agresiva contra la Iglesia: nacionalización de los templos, abolición de la archidiócesis castrense, delitos contra la ideología de género, etc.
El triunfo de Sánchez, lejos de mantenerse en el plano de lo meramente político, tendrá indudables repercusiones religiosas. Repercusiones ya anunciadas de forma clara por la Calle Ferraz. Los católicos, de ninguna manera, podemos acusar al socialismo de haber sido falso, nos han dicho sin ninguna diplomacia que, si pueden, nos van a dar bien a gusto con una vara.
Resulta evidente que hay gobernantes que han levantado un país (es el caso del presidente de Ruanda o el de Etiopía) y otros que lo han hundido (el matrimonio Kischner).
Qué gran responsabilidad gobernar los destinos de toda una nación. Cuánto bien o cuánto mal se puede hacer. Qué triste es comprobar que el poder máximo sobre una nación tantas veces se otorga, entre aclamaciones, al que, por evidentes carencias personales, no tiene las cualidades necesarias para ese puesto.
No estoy pensando solo en España, sino en todo el mundo. En la pobre Humanidad que sigue sufriente, doliéndose, de males que se podrían resolver con la aplicación de moderadas cantidades de sentido común y honradez. Y, no pocas veces, hablamos de males muy graves, con consecuencias muy dolorosas sobre millones de personas.
Uno de los comentaristas escribía que quizá deberíamos mirar con otros ojos a Rusia. Sí, los países del este de Europa están en una situación religiosa muchísimo mejor que nosotros. Pero los mismos virus que nos han infectado a nosotros están ya presentes en ellos. Simplemente sus anticuerpos, de momento, pueden mantenerlos a raya. Pero, no nos engañemos, los análisis demuestran que tanto en Polonia como en Rusia, tanto en Ucrania como en Rumanía, la mentalidad de los jóvenes va quedando seducida por el cambio de valores de nuestra época. El hígado de esas sociedades va metabolizando la sangre, pero el virus cada vez es mayor.
Respecto a Putin, ojalá pudiera decir que es un caudillo poco democrático, pero un buen gobernante. He escuchado a muchos rusos afirmar que allí la mentalidad es otra y que lo quiernen es un caudillo fuerte. El problema es cómo es ese hombre fuerte. No hace falta realizar un análisis pormenorizado de la política putiniana para darse cuenta de que el actual Kremlin no es la solución a nada, sino el problema de esa nación.
Mal Europa Occidental, mal China, mal Rusia, mal tantos lugares, mal Kischner (que alarga su mano maléfica hacia la presidencia), mal Evo, ese Calígula andino… y la lista sigue y sigue. Estamos en el siglo XXI, tengo ya cincuenta años de edad, pero el mundo sigue en manos de personajes que, de ningún modo, pueden ser la solución a los problemas de sus pueblos.
En fin, al menos, os puedo dejar los vídeos del gran milagro que ocurre cada Pascua, ese milagro tan desconocido del fuego que es encendido por el cielo. ¡Alabado sea Dios!
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