Venezuela. Obispo Moronta: abrir los puentes fronterizos

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Reunido con los parroquianos en la frontera del Táchira venezolano, el Obispo Moronta dio inicio a la Cuaresma con un pronunciamiento que hizo extensivo a todos a través de los medios de comunicación social. A las autoridades competentes pidió nuevamente que "respeten a la gente", que se fijen que "no son objetos" sino "seres humanos". "Los pemones que fueron masacrados en el sur de Venezuela son nuestros hermanos", añadió el Obispo, y "quienes los han matado o perseguido" algún día rendirán cuentas "ante Dios". 

Frontera es fraternidad con los hermanos de América Latina

En nombre de los pueblos de San Antonio, Ureña y municipios de frontera, como La Fría y Delicias, el prelado pidió a las autoridades que "de una vez por todas" respeten la dignidad de los que allí viven, y "abran la frontera", porque "la frontera no es una línea, sino mucho más que eso: es la cultura de fraternidad que nos une con nuestros hermanos colombianos y con el resto de América Latina". 

Las fronteras de Venezuela permanecen cerradas desde el pasado 23 de febrero, lo que ha provocado numerosos inconvenientes para las personas que la atraviesan a diario ya sea para proveerse de alimentos o medicinas e insumos médicos, o bien para acceder a tratamientos ofrecidos por el hospital de Cúcuta. Las trochas que atraviesan el río Táchira son la única conexión entre la ciudad colombiana de Cúcuta y Venezuela, y por esos pasos improvisados cruzan a diario miles de personas.

En efecto, el Vicepresidente de la CEV manifestó en su pronunciamiento la problemática que se hace presente en los numerosos enfermos, muchos de los cuales son niños, que tienen la necesidad de pasar a Cúcuta para recibir sus tratamientos a los que "por una decisión sencillamente prepotente, se les impide acceder a la salud". 

Puentes cerrados, problemáticas para las personas

"Mientras se critica que hay un imperio que levanta muros, a escasos metros de aquí hemos visto cómo se han levantado muros para impedir el paso con los puentes que nos unen con Colombia", afirmó. "¿Por qué no critican el muro que se ha levantado para impedir que nuestros niños, enfermos y los que así lo deseen libremente pasen a Colombia o de allí a Venezuela?"

"Se dice - prosiguió Mons. Moronta -  que por allí pasa el contrabando: es posible, pero, ¿y las otras partes que están custodiadas por el ejército y la guardia nacional por donde pasa la gasolina, hasta el contrabando de niños y adolescentes que son utilizados para prostitución? Allí no ponen la atención, ponen la atención donde hay gente decente como nosotros que lo que queremos es la paz, la justicia y la libertad". 

De ahí el llamado apremiante del Obispo desde San Antonio del Táchira, para "exigir",-  porque "se implora solamente a Dios" - que "se abra la frontera". Y también el "llamado a los violentos, a los que provocan y lanzan piedras o bombas molotov, y a los colectivos que no tienen sustento en la ley para perseguir a las comunidades", a "unirse a los que queremos construir la paz". 

"En el nombre de Dios le pido a las autoridades que se fijen en el pueblo que en el sufrimiento quiere la paz, la concordia y reafirmar la fraternidad con los hermanos colombianos". 

Inmoral lo que sucede en las fronteras

A quien tiene que tomar la decisión de abrir las fronteras, Monseñor Moronta pide "que se deje tocar el corazón por la gracia de Dios": 

"Es una vergüenza, una inmoralidad lo que está pasando con el tratamiento que se le está dando a la gente en Venezuela, en particular a la gente en las fronteras con Colombia y Brasil"; "es un crimen de lesa humanidad", por el que tendrán que pasar "ante el juicio de Dios".  "Es inmoral que nuestros niños que tienen enfermedades, sobre todo los enfermos de cáncer y las personas que tienen que hacerse su diálisis no puedan hacerlo". "¿Dónde está el corazón, el alma de quienes han decidido cerrar la frontera?"

"Pido al Señor que no sólo se abra la frontera y se respete la dignidad de los hombres y mujeres", sino que ellos "se unan a nosotros", "se conviertan en pueblo", porque hace "muchísimos años que ellos no caminan con libertad". "El Obispo y todos los sacerdotes de la Diócesis ratificamos nuestra cercanía con el pueblo de Dios, porque somos parte de él". 

Por último, el agradecimiento a los sacerdotes que trabajan en la frontera, a los grupos de apostolados y voluntarios que a pesar de las dificultades y persecuciones, se han mantenido firme en la fe, en comunión con la Iglesia, teniendo siempre en el horizonte el Reino de Dios, y una oración especial por quienes han muerto y  por los todos los sufrientes.  

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