Problemas del medio ambiente, síntomas del deterioro de la dignidad humana

Karime Ramos Godoy

“Acaso hemos caído en un estado mesmerizante que nos hace aceptar como inevitable aquello que es inferior y nos detrimenta, como si hubiéramos perdido la voluntad o la visión de demandar aquello que es bueno.” (Rachel Carson, Silent spring. Pág. 12. N.Y: 2002).

Esta pregunta resonaba desde hace décadas y pareciera que hoy más que nunca vivimos de ese modo. Adaptados a la contaminación,  a menos árboles, a destruir la naturaleza en nuestra vida cotidiana y, pareciera que hemos olvidado por completo lo bueno, la vida buena, la que nos lleva a actuar haciendo el bien y dejando un ejemplo replicable.

¿En qué momento confundimos el progreso con aceptación irracional de modelos impuestos por un mercado o la sociedad?

El deterioro del medio ambiente que padecemos actualmente va directamente relacionado al deterioro o devaluación de la dignidad del ser humano; hemos caído en la trampa de pensar que valemos de acuerdo a lo que tenemos y acumulamos y no por lo que somos y lo que respetamos. Entre más valoramos el capitalismo y la acumulación desmedida de bienes,  más descuidamos la casa común y nuestra propia preservación.

“Por otra parte, la gente ya no parece creer en un futuro feliz, no confía ciegamente en un mañana mejor a partir de las condiciones actuales del mundo y de las capacidades técnicas.  Toma conciencia de que el alcance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia, y vislumbra que son otros los caminos fundamentales para un futuro feliz” (Papa Francisco, Laudato si,  n.133)

Sufrimos el detrimento en nuestra calidad de vida y, sin embargo, nos dejamos llevar por conductas impuestas por la mayoría. A pesar de ello, notamos que toda esa acumulación y creación de bienes no nos satisface y buscamos, quizá por un intrínseco instinto de conservación, mejorar nuestra condición de vida. Seguir las corrientes impuestas nos ha llevado a la realidad que hoy sufrimos y salirnos de ella es posible pero requiere nuestra máxima fuerza de voluntad para cambiar hábitos, conductas rutinarias y sobre todo para tener el valor de poner la dignidad y la vida antes que cualquier otra aparente necesidad.

Publicar un comentario

[blogger][facebook]

Agencia Catolica

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets