El Papa Francisco pide mirar al mundo con ojos de mujer

Al recibir en audiencia este 8 de marzo a los miembros de la Delegación del Comité Judío Americano, el Papa Francisco se manifestó contra el odio y el antisemitismo, y a favor del diálogo interreligioso y la paz. Haciendo alusión al Día Internacional de la Mujer, el Santo Padre señaló que “la paz es mujer”, y aseguró que las mujeres han tenido una contribución irreemplazable en el proceso de construcción de un mundo que sea hogar para todos.

Externó que la mujer embellece al mundo, lo protege y lo mantiene vivo; la que trae la gracia que hace nuevas las cosas, el abrazo que incluye y la valentía de donarse. “El sueño de la paz, se realiza mirando a la mujer –dijo–. Si nos preocupamos por el futuro, si soñamos con un futuro de paz, necesitamos dar espacio a las mujeres”.

Para continuar con el tema de la paz, el Papa recordó las buenas relaciones que el Comité Judío Americano ha mantenido con los pontífices desde el inicio del diálogo oficial entre la Iglesia católica y el judaísmo. “Estoy contento de que con el tiempo hayamos conseguido mantener buenas relaciones e intensificarlas aún más”.

Externó que cultivar las buenas relaciones fraternas a lo largo del tiempo es un don y una llamada de Dios, y en este sentido narró el caso de un joven católico que participó en la II Guerra Mundial, al final de la cual regresó a Estados Unidos, donde formó una familia y compró una casa de una familia judía, en cuya puerta había una Mezuzah (pergamino con versículos de la Torá), que se negaba a quitar de ahí. “A sus hijos les decía que ese rectángulo pequeño custodiaba el secreto de la solidez de la familia y el de hacer de la humanidad una familia”.

En ese rectángulo –afirmó el Papa–, estaba escrito lo que no hay que olvidar de generación en generación: Amar al Señor con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.

El Papa Francisco dio un salto al contexto actual y manifestó su preocupación por la propagación del clima de maldad y odio que se extiende en muchas regiones del mundo, formas de antisemitismo que pueden desembocar en tragedias como el Holocausto, en el que dos tercios de judíos europeos fueron aniquilados.

“Para un cristiano, cualquier forma de antisemitismo es una negación de sus orígenes, una contradicción absoluta… Debemos hacer como aquel padre, que había visto cosas trágicas y nunca se cansó de transmitir a sus hijos los fundamentos del amor y el respeto. Y debemos mirar al mundo con los ojos de las madres, con los ojos de la paz”.

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