febrero 2016
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Hace muchos años, cuando yo era un sacerdote joven, pude haber tenido la tentación de reinterpretar el cristianismo de un modo más liberal, más moderno, más permisivo. Tentación intelectual que hubiera tenido consecuencias más graves. Pero aquello no llegó ni a tentación, sólo se quedó al nivel de una idea que viene a la cabeza y es desechada en seguida.
La razón de esa firmeza es que mi mente no dejaba de ver que la teología formaba un todo compacto, lógico, conexo e interrelacionado entre sí. Una variación en la moral, tenía repercusiones en la exégesis, en la Tradición, en la eclesiología, en toda la dogmática.
No resultaba posible permitirse permitirse algo en materia moral sin que eso repercutiera en la pérdida de sentido del monacato, en la falsedad de la Subida al monte Carmelo o en la pérdida de fundamento para la defensa del dogma de la infalibilidad pontificia. No se podían hacer chapuzas ni apaños, sin que el entero edificio lógico se tambaleara.
Jugué muchas veces a ese ajedrez dogmático-intelectual. El resultado era siempre el mismo tras probar miles de jugadas, miles de combinaciones: el Depósito de la fe de la Iglesia sólo podía ser como era.

Consagración a la divina misericordia

A

provechando la iniciativa del Papa Francisco para convocar el Jubileo de la Misericordia, proponemos hacer una Consagración a la Divina Misericordia, basada en el modelo de la Consagración a María de San Luis Grignon de Montfort.

Estos 33 días de preparación de nuestro corazón a dicha consagración, pretenden hacernos más conscientes del amor que Dios nos tiene, enseñarnos a confiar cada día menos en nosotros mismos y nuestras propias fuerzas, y más en Dios y su amor omnipotente, para poder así ser nosotros mismos imagen del amor misericordioso con los demás; especialmente en este año de gracia, pues así dijo Cristo a Santa Faustina: “las gracias de mi Misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza”. (Diario La Divina Misericordia en mi Alma. Núm. 1578)

Cuando ejercitamos la docilidad y el abandono a la voluntad de Dios, basados en la fe y la confianza, dejaremos a Dios actuar en nuestras vidas y en nuestro corazón reinará la serenidad, la alegría y la paz de saber que somos todos de Él.

El mundo tiene necesidad de la misericordia. Respondamos al llamado del Santo Padre que nos dice “¡Ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros”. (Misericordiae vultus 5)

Te invitamos a hacer tu Consagración al Amor misericordioso del Padre. ¿Nos acompañas?

Puedes descargar aquí la consagración a la Divina Misericordia.


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  • oración
  • divina misericordia

“Me confieso con Dios…”. –No vale.

¿Qué decir a alguien que dice «yo ya me confieso con Dios» y no quiere confesar sus pecados en la confesión sacramental? Me cuesta confesar mis pecados, incluso a veces siento vergüenza. Tal vez sí seria más fácil confesarse directamente con Dios o que la Iglesia suprimiera la obligación de confesar los pecados…

Hay que aceptar la salvación que Dios nos ofrece y de la forma con que Él nos la ofrece.

Lo que me convendría, me gustaría, me apetecería… tiene muy poca importancia cuando es Dios mismo quien nos dice lo que quiere de nosotros. Y el Señor ha establecido ofrecernos su misericordia de manera ordinaria a través de la realidad de la Iglesia y de sus sacramentos.

Voy a responderle con unas palabras textuales del papa Francisco:

«Es la comunidad cristiana el lugar donde se hace presente el Espíritu, quien renueva los corazones en el amor de Dios… He aquí por qué no basta pedir perdón al Señor en la propia mente y en el propio corazón, sino que es necesario confesar humilde y confia- damente los propios pecados al ministro de la Iglesia. En la celebración de este sacramento, el sacerdote no representa solo a Dios, sino a toda la comunidad, que se reconoce en la fragilidad de cada uno de sus miembros, que escucha conmovida su arrepentimiento, que se reconcilia con Él… Sí, tú puedes decir: yo me confieso sólo con Dios pero nuestros pecados son también contra los hermanos, contra la Iglesia. Por ello es necesario pedir perdón a la Iglesia, a los hermanos, en la persona del sacerdote… También desde el punto de vista humano, para desahogarse, es bueno hablar con el hermano y decir al sacerdote estas cosas que tanto pesan en mi corazón.»

Como ve, en la enseñanza de la Iglesia, la confesión de los pecados graves no solo es necesaria sino que es, además, muy saludable y conveniente. Para una fundamentación más dogmática me remito a una columna que escribí hace años con el título de Ex- homologesis. Y respecto a la vergüenza, también dice el Papa:

«Cuando una persona no tiene vergüenza, en mi país decimos que es un sinvergüenza… incluso la vergüenza hace bien, porque nos hace humildes, y el sacerdote recibe con amor y ternura esta confesión, y en nombre de Dios perdona.»

No viviremos a fondo este Año de la Misericordia si no redescubrimos en nuestra propia vida la maravillosa experiencia de recibir la misericordia de Dios en el sacramento de la penitencia. En la bula El rostro de la Misericordia, dice el papa Francisco: «De nuevo ponemos en el centro con total convencimiento el sacramento de la Reconciliación porque nos permite tocar en carne propia la grandeza de la misericordia.»

Por tanto, si pudiéndote confesar no te confiesas, no vale.

El Papa pide rezar en marzo por los cristianos perseguidos y las familias en dificultad

Ciudad del Vaticano (AICA): La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de marzo es: “Para que las familias en dificultad reciban el apoyo necesario y los niños puedan crecer en ambientes sanos y serenos”. Su intención evangelizadora es: “Para que los cristianos discriminados o perseguidos a causa de su fe, se mantengan firmes en las pruebas guardando la fidelidad al Evangelio, gracias a la oración incesante de toda la Iglesia”.

La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de marzo es: “Para que las familias en dificultad reciban el apoyo necesario y los niños puedan crecer en ambientes sanos y serenos”.

Su intención evangelizadora es: “Para que los cristianos discriminados o perseguidos a causa de su fe, se mantengan firmes en las pruebas guardando la fidelidad al Evangelio, gracias a la oración incesante de toda la Iglesia”.

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Salta (AICA): Monseñor Moisés Julio Blanchoud, arzobispo emérito de Salta, de 92 años, murió este domingo 28 de febrero, a las 16, en Santa Fe, donde residía, informó la arquidiócesis de Salta. Los restos del prelado serán despedidos este lunes a las 15 en la ciudad de Santa Fe e inmediatamente trasladados a la ciudad de Salta, donde serán recibidos el martes en la madrugada, para su velatorio y las exequias en la catedral-basílica Señor y Virgen del Milagro.
Monseñor Moisés Julio Blanchoud, arzobispo emérito de Salta, de 92 años, murió este domingo 28 de febrero, a las 16, en Santa Fe, donde residía, informó la arquidiócesis de Salta.

Los restos del prelado serán despedidos este lunes a las 15 en la ciudad de Santa Fe e inmediatamente trasladados a la ciudad de Salta, donde será recibidos en la madrugada del martes, para su velatorio.

Los horarios de las exequias en la catedral-basílica Señor y Virgen del Milagro serán informados oportunamente.

Monseñor Blanchoud nació en Esperanza, provincia de Santa Fe, el 4 de septiembre de 1923 y fue ordenado sacerdote el 14 de diciembre de 1947.

Fue elegido obispo titular de Belali y auxiliar de Río Cuarto el 13 de febrero de 1960 por Juan XXIII, y recibió la ordenación episcopal el 24 de abril de 1960, en la catedral de Salta. El consagrante principal fue monseñor Nicolás Fasolino, arzobispo de Santa Fe y los coconsagrantes fueron monseñor Leopoldo Buteler, obispo de Río Cuarto y monseñor Manuel Marengo, obispo de Azul.

Trasladado como obispo diocesano de Río Cuarto el 6 de setiembre de 1962, fue luego promovido a arzobispo de Salta el 7 de enero de 1984, sede de la que tomó posesión el 31 de marzo de 1984.

Monseñor Blanchoud renunció por edad el 6 de agosto de 1999 y fue nombrado administrador apostólico de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz el 1 de octubre de 2002 hasta el 30 de marzo de 2003. Su lema episcopal era “Servir incansablemente”.+

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El Papa recibió al patriarca de Etiopía y lo invitó a realizar iniciativas comunes

“Estamos unidos gracias a varios elementos comunes de nuestras ricas tradiciones monásticas y prácticas litúrgicas. Somos hermanos y hermanas en Cristo. Como fue reiteradamente observado, lo que nos une es mucho más de lo que nos divide”, expresó esta mañana el papa Francisco al patriarca de la Iglesia ortodoxa tawahedo de Etiopia, su santidad Abuna Matthias I y a la delegación que le acompañaba, al recibirlos en audiencia en el Palacio Apostólico.

El Pontífice y el patriarca Abuna mantuvieron un encuentro privado y posteriormente pronunciaron sus respectivos discursos e intercambiaron regalos.

En su discurso, Francisco recordó que desde el 2004 la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas orientales profundizaron su comunión a través del diálogo teológico de la Comisión internacional conjunta. Y que gracias a ello “descubrimos que tenemos casi todo en común”, y que es mucho más lo que nos une que lo que nos divide.

El Santo Padre se refirió más adelante al “ecumenismo de los mártires” señalando que “los sufrimientos compartidos hicieron que los cristianos, que se encontrarían divididos en muchos aspectos, se acercaran los unos a los otros. Del mismo modo por el cual la sangre derramada por los mártires se volvió semilla de nuevos cristianos en la Iglesia primitiva” y señaló que “hoy la sangre de tantos mártires pertenecientes a todas las Iglesias se vuelve semilla de unidad para los cristianos”.

El Papa señaló la existencia de amplios espacios de colaboración para ambas Iglesias en favor del bien común y de la protección de la creación y finalmente expresó que “es mi ardiente esperanza que a partir de este encuentro inicie un nuevo tiempo de hermandad entre nuestras Iglesias. Somos conscientes que la historia dejó un fardo de dolorosos malentendidos y de desconfianza, por la cual pedimos perdón y la curación de Dios”.

La Iglesia Ortodoxa de Etiopía cuenta actualmente con 35 millones de fieles, principalmente en África. Es una Iglesia oriental autocéfala, es decir, que tiene su propio patriarca autónomo desde 1959, porque antes dependía directamente del patriarca copto de Alejandría.

Discurso del Santo Padre
“Queridos hermanos en Cristo.
Es una alegría y un momento de gracia poder dar la bienvenida a todos los aquí presentes. Saludo con afecto a Su Santidad y a los ilustres miembros de la delegación. Les agradezco por las palabras de amistad y cercanía espiritual y a través de los aquí presentes envío mis cordiales saludos a los obispos, al clero y a la entera familia de la Iglesia ortodoxa etíope tewahedo en todo el mundo. La gracia y la paz de Nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes.

La visita de Su santidad refuerza las relaciones fraternas que ya une a nuestras iglesias. Recordamos con gratitud la visita del patriarca Abuna Paulos a san Juan Pablo II en 1993. El 26 de junio de 2009 Albuna Paulo regresó para encontrarse con Benedicto XVI, que lo invitó en octubre del mismo año como huésped especial, para que interviniera en la segunda Asamblea para África, del sínodo de los obispos, hablando de la situación del continente africano y los desafíos de los pueblos africanos.

En la Iglesia primitiva era praxis común que una Iglesia enviara a su representante a los sínodos de las otras Iglesias. Este sentido de compartir eclesiástico fue muy evidente también en el 2012, en ocasión del funeral de su santidad Abuna Paulos, en el cual estuvo presente una delegación de la Santa Sede.

Desde el 2004 la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas orientales han intentado profundizar juntas su comunión a través del diálogo teológico llevado adelante por la Comisión Internacional Conjunta. Tenemos alegría al constatar la creciente participación ortodoxa etíope tewahedo en este diálogo. Durante años la comisión examinó el concepto fundamental de Iglesia comunión, entendida como participación a la comunión entre el Padre, Hijo y Espíritu Santo. De tal manera descubrimos que tenemos casi todo en común: una sola fe, un solo bautismo, un solo Señor Salvador Jesucristo. Estamos unidos en virtud del Bautismo que nos incorporó al único Cuerpo de Cristo.

Estamos unidos gracias a varios elementos comunes de nuestras ricas tradiciones monásticas y prácticas litúrgicas. Somos hermanos y hermanas en Cristo. Como fue reiteradamente observado, lo que nos une es mucho más de lo que nos divide.

Sentimos la verdad de las palabras del apóstol Pablo: “Si un miembro sufre, todos los miembros sufren juntos; y si un miembro es honrado, todos los miembros se alegran con él”. (1 Cor 12,26).

Los sufrimientos compartidos han hecho que los cristianos, que se encontrarían divididos en muchos aspectos, se acercaran los unos a los otros. Del mismo modo por el cual la sangre derramada por los mártires se ha vuelto semilla de nuevos cristianos en la Iglesia primitiva.

Hoy la sangre de tantos mártires pertenecientes a todas las Iglesias se vuelve semilla de unidad para los cristanos. Los mártires y santos de todas las tradiciones eclesiales son ya una solo cosa en Cristo; sus nombres están escritos en el único ‘martyrologium’ de la Iglesia de hoy. El ecumenismo de los mártires es una invitación dirigida a nosotros aquí y ahora para recorrer juntos los caminos hacia una unidad siempre más plena.

La suya fue una Iglesia de mártires desde el principio, y aún hoy dan testimonio de una violencia devastadora contra los cristianos y contra otras minorías en Oriente Medio y en algunas partes de África. No podemos dejar de solicitar una vez más, a quienes dirigen los destinos políticos y económicos del mundo, que promuevan una coexistencia pacífica basada en el respeto recíproco y en la reconciliación, en el perdón mutuo y la solidaridad.

Su país está realizando grandes esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de la población para construir una sociedad cada vez más justa, basada en el Estado de derecho y en el respeto del papel de las mujeres. Recuerdo en particular el problema de la falta de agua, con sus graves repercusiones sociales económicas.

Existe un amplio espacio para la colaboración entre las Iglesias a favor del bien común y de la protección de la creación, y no dudo de la disponibilidad de la Iglesia católica de Etiopía para trabajar junto a la Iglesia ortodoxa tewahedo que su santidad preside.

Santidad, queridos hermanos, es mi ardiente esperanza que a partir de este encuentro inicie un nuevo tiempo de hermandad entre nuestras Iglesias. Somos conscientes que la historia dejó un fardo de dolorosos malentendidos y de desconfianza, por la cual pedimos perdón y la curación de Dios.

Recemos los unos por los otros, invocando la protección de los mártires y de los santos para todos los fieles confiados a nuestro cuidado pastoral. Que el Espíritu Santo nos siga iluminando y guiándonos hacia la concordia y la paz, alimentando en nosotros la esperanza del día en el cual, con la ayuda de Dios, estemos unidos entorno al altar del sacrificio de Cristo, en la plenitud de la comunión eucarística.

Rezo a María, Madre de Misericordia, por cada uno de ustedes, con palabras tomadas de su bella y rica tradición litúrgica: ‘Oh Virgen, manantial de la fuente de la sabiduría, riégame con el torrente del evangelio de Cristo, Hijo tuyo, y defiéndeme con su cruz. Cúbreme con su misericordia, cíñeme con su clemencia, revitalízame con sus ungüentos, circúndame con sus frutos. Amén‘.

Santidad, pueda Dios Omnipotente bendecir abundantemente su ministerio al servicio del querido pueblo de la Iglesia ortodoxa etíope tewahedo.”(Trad. del italiano por Zenit)+

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Vendimia: Mons. Franzini bendijo los frutos y pidió proteger el agua

Mendoza (AICA): “Bienvenida Madre. ¡Bienvenida Virgen de la Carrodilla!”, con ese ruego a la Virgen patrona de los viñateros se abrió este domingo el calendario de Fiesta de la Vendimia, en el Anfiteatro Neyú Mapú, del departamento mendocino de San Carlos, acto que tuvo por primera vez un carácter interreligioso. El arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, realizó la bendición de frutos y llamó también a proteger el agua.
“Bienvenida Madre. ¡Bienvenida Virgen de la Carrodilla!”, con ese ruego a la Virgen patrona de los viñateros se abrió este domingo el calendario de Fiesta de la Vendimia, en el Anfiteatro Neyú Mapú, del departamento mendocino de San Carlos, acto que tuvo por primera vez un carácter interreligioso.

El arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, realizó la bendición de frutos y pidió a la Virgen de la Carrodilla: "Protege el esfuerzo y la cosecha, consuélanos en la adversidad y bendice nuestros frutos y a nuestros hijos, fruto también de nuestro amor y esperanza”.

El prelado llamó también a proteger el agua, al subrayar que "el agua que nos bendice, nos compromete a acoger este don con la responsabilidad de cuidarlo, no despilfarrarlo y ofrecerlo generosa y equitativamente a todos".

"El agua que nos bendice nos invita a procurar vida, y vida plena, para todos, especialmente allí donde la vida está más amenazada", agregó.

"Bendecimos los frutos, que son el signo del empeño laborioso de tantos, y pedimos que este empeño sea debidamente reconocido para todos los que de un modo u otro están ligados a la noble faena de los viñedos: con condiciones de trabajo dignas, con una justa retribución económica, con una honesta cadena de comercialización en la que todos sean beneficiados de forma equitativa", subrayó.

Monseñor Franzini sostuvo que "bendecimos los frutos, con el agua que da la vida, y nos comprometemos al cuidado de este don para que nadie se vea privado de este derecho humano básico, fundamental y universal. Esto implica la firme determinación de hacernos cargo -cada uno desde su lugar- del cuidado solidario y responsable de este bien, cada día más escaso".

"La mejor ley de poco servirá si cada uno de nosotros no hace lo que le corresponde en este empeño común. Conviene tener presente que son responsables de la contaminación del agua no sólo emprendimientos productivos cuyo único afán sea el lucro económico o un estado eventualmente ausente o corrupto, sino también los ciudadanos irresponsables, que ensucian y despilfarran el agua en sus hogares, en la vía pública y en pequeños espacios que parecieran no tener en cuenta el bien común", advirtió.

Tras la tradicional bendición de frutos realizada por monseñor Franzini, fueron invitados al escenario el pastor Douglas Williams (Iglesia Evangélica Metodista), el pastor Franklin Murúa (Iglesia Anglicana), el maestro Tashi Dhondup (Comunidad Budista de Mendoza) y el rabino Felipe Yafe (Sociedad Israelita de Beneficencia de Mendoza), además de Noemí Jofré, en representación de los Pueblos Originarios.

"Todas las súplicas que nacen del espíritu tienen respuestas, todas", dijo Golondrina Ruiz, la narradora del acto oficial.

Al finalizar el acto interreligioso, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, realizó el tradicional golpe de reja que da inicio a los festejos, acompañado por monseñor Franzini, la Reina Nacional de la Vendimia, Rocío Tonini Valdivia, y del presidente de la Federación Gaucha, José Reginato.+
Texto completo de la bendición


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Buenos Aires (AICA): La arquidiócesis de Buenos Aires convocó a las parroquias porteñas a adherir a la jornada de oración y reconciliación sacramental “24 horas para el Señor” que sugirió realizar el papa Francisco en la bula Misericordiae vultus, en el marco del tiempo de Cuaresma. En este sentido, la curia porteña invitó a los templos de esta jurisdicción eclesiástica a ofrecer los días 4 y 5 de marzo momentos de oración y celebración penitencial con disponibilidad para acercarse al sacramento de la Reconciliación.
La arquidiócesis de Buenos Aires convocó a las parroquias porteñas a adherir a la jornada de oración y reconciliación sacramental “24 horas para el Señor” que sugirió realizar el papa Francisco en la bula Misericordiae vultus, en el marco del tiempo de Cuaresma.

En este sentido, la curia porteña invitó a los templos de esta jurisdicción eclesiástica a ofrecer los días 4 y 5 de marzo momentos de oración y celebración penitencial con disponibilidad para acercarse al sacramento de la Reconciliación.

El Papa pidió que la “La Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios”, por lo que instó a que el viernes y sábado anterior al IV domingo de Cuaresma, se realice en las diócesis las “24 horas para el Señor”.

“Muchas personas están volviendo a acercarse al sacramento de la Reconciliación y entre ellas muchos jóvenes, quienes en una experiencia semejante suelen reencontrar el camino para volver al Señor, para vivir un momento de intensa oración y redescubrir el sentido de la propia vida”, destacó.

“De nuevo ponemos convencidos en el centro el sacramento de la Reconciliación, porque nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia. Será para cada penitente fuente de verdadera paz interior”, agregó.+

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Salta (AICA): Monseñor Moisés Julio Blanchoud, arzobispo emérito de Salta, murió este domingo 28 de febrero, a las 16, en Santa Fe, a los 92 años de edad, confirmó la arquidiócesis de Salta. Los restos del prelado serán despedidos este lunes a las 15 en la ciudad de Santa Fe e inmediatamente trasladados a la ciudad de Salta, donde serán recibidos el martes por la madrugada, para su velatorio y las exequias en la catedral-basílica Señor y Virgen del Milagro.
Monseñor Moisés Julio Blanchoud, arzobispo emérito de Salta, murió este domingo 28 de febrero, a las 16, en Santa Fe, a los 92 años de edad, confirmó la arquidiócesis de Salta.

Los restos del prelado serán despedidos este lunes a las 15 en la ciudad de Santa Fe e inmediatamente trasladados a la ciudad de Salta, donde será recibidos por la madrugada del martes, para su velatorio.

Los horarios de las exequias en la catedral-basílica Señor y Virgen del Milagro serán informados oportunamente.

Monseñor Blanchoud nació en Esperanza, provincia de Santa Fe, el 4 de septiembre de 1923 y fue ordenado sacerdote el 14 de diciembre de 1947.

Fue elegido obispo titular de Belali y auxiliar de Río Cuarto el 13 de febrero de 1960 por Juan XXIII, y recibió la ordenación episcopal el 24 de abril de 1960, en la catedral de Salta. El consagrante principal fue Nicolás Fasolino, arzobispo de Santa Fe y los coconsagrantes fueron monseñor Leopoldo Buteler, obispo de Río Cuarto y monseñor Manuel Marengo, obispo de Azul.

Trasladado como obispo diocesano de Río Cuarto el 6 de setiembre de 1962, luego fue promovido a arzobispo de Salta el 7 de enero de 1984, cargo del que tomó posesión el 31 de marzo de 1984.

Monseñor Blanchoud renunció por edad el 6 de agosto de 1999 y fue nombrado administrador apostólico de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz el 1 de octubre de 2002 hasta el 30 de marzo de 2003. Su lema episcopal era “Servir incansablemente”.+

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El mensaje del Papa y el reto a los católicos

Las consecuencias del viaje del Papa se dejarán sentir con el paso de los meses y los años. Sin embargo, es claro que ha dejado un mensaje universal y, por ende, un fuerte compromiso a los católicos.

1.- Los claros y fuertes mensajes de Francisco, articulados en silencios, actitudes y palabras, abarcan desde los grandes problemas nacionales, hasta los dramas de nuestra cotidianidad. Tienen un común denominador: la denuncia profética contra la cultura del descarte, cuyo origen está en el desprecio a la vida y dignidad de las personas, ultraje que es independiente de la simple legalidad de nuestras acciones. El pecado, la violencia y la corrupción no mejoran por ser legales, ni resultan más insidiosos por realizarse al margen de la ley; como tampoco aminoran su maldad objetiva según se hagan en público o en privado.

2.- Francisco articula sus mensajes motivado por su fe y, precisamente por ello, resultan igualmente retadores a la conciencia de creyentes, agnósticos y ateos. Su mensaje es universal porque, sin renunciar a su identidad, es capaz de hablar al corazón de cada persona confiando en la inteligencia de sus interlocutores, dentro y fuera de la Iglesia. En otras palabras, es un mensaje retador porque pone en diálogo las razones de la fe, con las razones de la razón. Es claramente un constructor de puentes y no un destructor de caminos.

3.- Articula sus mensajes sin adherirse a una ideología en particular, por su capacidad de mirar a cada persona y desde la persona concreta leer la realidad. Así, al mismo tiempo, rinde homenaje a lo mejor de la tradición católica a lo largo de dos mil años y nos enseña la mejor manera de comunicarnos en nuestros días. Una enseñanza que deberá ser asimilada por cada católico de a pie y por cada pastor en la Iglesia. Nada ganamos refugiados en un discurso autorreferencial ni, mucho menos, pretendiendo un lenguaje universal desprendido de la fe, bajo el supuesto de que diluyéndola nos hacemos más modernos, o seremos mejor escuchados. En ambos casos, sólo conseguimos alimentar ese catolicismo vergonzante que nos impide dar testimonio integral de la fe como parte de la sociedad civil, en lo público y en lo privado. Un católico vergonzante siempre será un ciudadano lisiado.

4.- Devolver la dignidad a la vida de cada persona, para salir de nuestra crisis de violencia y corrupción, es evidente a la razón de creyentes y no creyentes. Sin embargo, dar cara a la cultura del descarte es responsabilidad irrenunciable de cada católico, acorde a los dones y carismas que Dios nos haya regalado para actuar ahí donde nos ponga, siembre o mande. No hay servicio pequeño, ni católicos más importantes que otros. ¿Acaso no presenciamos el testimonio de un niño que convirtió su silla de ruedas en un vehículo de evangelización todo terreno?

5.- Desmantelar la cultura del descarte es imposible desde una actitud de católicos vergonzantes y aquí el testimonio del Papa muestra su gran fuerza. Seamos claros, Francisco no es un marciano con poderes de ciencia ficción. Es solamente un católico, entre muchos, capaz de articular un mensaje a través del silencio contemplativo, el testimonio y la razón, porque asienta su gozo y esperanza en Cristo. Esta es la razón de fondo por la cual su mensaje resulta creíble, razonable y retador, es decir, universal.

Juan Pablo II nos reconcilió con la alegría de la fe. Benedicto XVI con la inteligencia de la fe, la caridad y la esperanza. Ahora, Francisco llama a cada católico a ser un faro de alegría e inteligencia en la misericordia, para construir una cultura de encuentro y diálogo, llena de humanidad.

jtraslos@unam.mx
Twitter:
@jtraslos

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El Papa y el Patriarca, desafío a la historia

FE Y RAZÓN | Por Luis-Fernando VALDÉS |

Aunque pasó un poco desapercibido, por la impresionante acogida que recibió el Papa en México unas horas después, el encuentro entre Francisco y el Patriarca Kirill de Moscú merece un comentario, porque se trata de un acontecimiento religioso histórico, que puede además servir de pauta para la reconciliación social.

Historia de la separación. En 1054, se dio la separación oficial entre Roma y Constantinopla, mediante la mutua excomunión (o sea, la terminación de la comunión, de la unión común).

Como en 954 había comenzado la evangelización de Rusia por parte del patriarcado de Constantinopla, cuando un siglo después se produjo el cisma, Rusia se separó de Roma y quedó sólo en comunión con los ortodoxos griegos.

Los motivos de la reptura fueron tanto de orden cultural como teológicos. Por una parte, los católicos son de tradición latina y los ortodoxos de lengua griega. En el s. XI, Bizancio (hoy Turquía) era un Imperio, mientras que Roma dependía de los reyes francos y germanos.

Estas diferencias culturales dieron lugar a diferencias en la doctrina, como el primado del Papa, pues mientras que para los católicos el Obispo de Roma tiene jurisdicción sobre el resto los obispos, los ortodoxos consideran que el Papa es un obispo más, cuya primacía sería sólo honorífica, un “primus inter pares” (‘primero entre iguales’).

Los intentos de unidad. Después del Concilio Vaticano II (1962), el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras I, en una declaración conjunta, cancelaron las aquellas excomunión mutuas (7 dic. 1965). En 2013, Bartolomé asistió a la toma de posesión de Francisco como obispo de Roma. Por primera vez en la historia, un Patriarca de Constantinopla acudía a un acto de esta naturaleza.

El encuentro. El periodista de la BBC, Daniel García Marco, fue muy acertado al comentar que “pocas veces el calificativo ‘histórico’ estuvo tan justificado” (bb.com, 11 feb. 2016). Así, la Isla de Cuba, territorio alejado de Europa y de gobierno laico, se convirtió en el lugar de encuentro entre Roma y Moscú (12 feb. 2016).

El Papa Francisco iba de camino a México y el Patriarca Kirill comenzaba una visita a comunidades ortodoxas en América Latina. Durante el encuentro de dos horas a puerta cerrada, en el aeropuerto de La Habana, Francisco llamó “hermano” al Patriarca.  Al final, ambos líderes religiosos firmaron un importante acuerdo.

¿Qué nos une ahora? El documento oficial marca una pauta muy novedosa para el diálogo ecuménico. Primero reconoce que sí hubo unidad durante los primeros mil años, luego reconoce los conflictos que dieron lugar a la separación (n. 5), pero después plantea mirar hacia delante: para “superar las diferencias históricas”, ambas Iglesias buscarán una “respuesta común” a los desafíos que el cristianismo enfrenta en este cambio de época (n. 7).

El reto principal –aunque no el único– que abordarán juntos católicos y ortodoxos será la persecución de cristianos en Medio Oriente, por parte de los yihadistas (nn. 8-12). Ambas confesiones orarán “por el regreso de los refugiados a sus casas, por la curación de los heridos y el descanso eterno del alma de las víctimas inocentes” (n. 11).

La reconciliación entre Roma y Moscú nos muestra que las religiones han aprendido a dialogar, y que este diálogo va más allá de las cuestiones teológicas, porque el punto de encuentro es la promoción del hombre, de la paz y de la solidaridad con los que sufren. Ojalá que este modelo sea tomado en cuenta para resolver también conflictos sociales y políticos.

lfvaldes@gmail.com

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Memorias del cardenal Juan Sebastián, escucho una conferencia de Borges, suenan las variaciones Golberg de Bach. Resultaría fácil hacer una crítica de la época que reflejan y los detalles que sabiamente callan esas memorias. Pero lo dejo todo al juicio definitivo que el cardenal y yo tendremos algún día. He jugado antes una partida de ajedrez. Hay una Mano que mueve la ficha de ese purpurado y la mía. Me confío a esa Mano.
No soy duro con nadie. Me gustaría que todos, teólogos y pastores, procedieran con el rigor lógico de Borges o de Bach. Qué duda cabe que hay distintas escuelas que nos diferencian bastante a unos de otros. Quizá siempre ha sido así. Se supone la buena voluntad en todos. Tengo siempre presente que por muy comprensivo que yo sea, al final, la verdad es una.
Aun así, no seré yo quien cargue en mi conciencia con el peso de la palabra amarga. Los que no están de acuerdo conmigo pueden contar con un paseo para dialogar, pero no con mi acritud.

Ciudad del Vaticano (AICA): Al término de la oración mariana del Ángelus, el papa Francisco se refirió, este domingo, a la difícil situación de los refugiados que huyen de la guerra y pidió oraciones por Siria. “Mi oración, y ciertamente también la de ustedes, tiene siempre presente el drama de los refugiados que huyen de las guerras y otras situaciones deshumanas”, expresó el pontífice.
Al término de la oración mariana del Ángelus, el papa Francisco se refirió, este domingo, a la difícil situación de los refugiados que huyen de la guerra y pidió oraciones por Siria. “Mi oración, y ciertamente también la de ustedes, tiene siempre presente el drama de los refugiados que huyen de las guerras y otras situaciones deshumanas”, expresó el pontífice.

En Particular –prosiguió el Papa– Grecia y otros países que están en primera línea están prestando a ellos una generosa ayuda, que necesita de la colaboración de todas las naciones”.

“Una respuesta coral puede ser eficaz y distribuir equitativamente los pesos. Por eso, es necesario apuntar con decisión y sin reservas a las negociaciones”, señaló el Papa.

“Al mismo tiempo, continuó más adelante Francisco, recibí con esperanza la noticia sobre el cese de las hostilidades en Siria, e invito a todos a rezar para que esta espiral pueda dar alivio a la población sufriente y abra el camino al diálogo y a la paz tan deseada”.

Después, el Papa expresó su cercanía “al pueblo de las Islas Fiyi, duramente golpeado por un devastador ciclón. Rezo por las víctimas y por cuantos están trabajando en prestar ayuda”.

El pasado viernes 26 de febrero entró en vigor un cese al fuego en Siria negociado por Estados Unidos y Rusia. Este hecho marca un antes y un después en el terrible conflicto y sería la primera vez que negociaciones internacionales detienen la guerra civil siria que se ha extendido durante cinco años.

La tregua permite que continúe el combate contra el Daesh o el autodenominado Estado Islámico y el Frente Nusra, los dos grupos terroristas yihadistas que luchan por el control del país y por imponer un califato islámico.+

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Ciudad del Vaticano (AICA): “Hasta el último momento, la paciencia de Dios nos espera, el Señor nos salva porque tiene una gran paciencia con nosotros. Y esta es su misericordia. Jamás es tarde para convertirnos, pero ¡es urgente, es ahora! Comencemos hoy”, exhortó esta mañana, el papa Francisco, a los miles de fieles que escuchaban sus palabras en la plaza de San Pedro.
“Hasta el último momento, la paciencia de Dios nos espera, el Señor nos salva porque tiene una gran paciencia con nosotros. Y esta es su misericordia. Jamás es tarde para convertirnos, pero ¡es urgente, es ahora! Comencemos hoy”, exhortó esta mañana, el papa Francisco, a los miles de fieles que escuchaban sus palabras en la plaza de San Pedro.

Desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, Francisco recordó el significado de la Cuaresma y explicó que nos encontramos en un “año de gracia”: “el ministerio de Cristo, el tiempo de la Iglesia antes de su regreso glorioso, el tiempo de nuestra vida, que está marcada por una serie de Cuaresmas que nos son ofrecidas como ocasión de arrepentimiento y salvación”.

Palabras del papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Cada día, lamentablemente, las crónicas reportan malas noticias: homicidios, accidentes, catástrofes… en el pasaje evangélico de hoy, Jesús se refiere a dos hechos trágicos que en aquel tiempo habían suscitado mucha sensación: una represión cruel realizada por los soldados romanos dentro del templo; y el derrumbe de la torre de Siloé, en Jerusalén, que había causado dieciocho victimas (Cfr. Lc 13, 1-5).

Jesús conoce la mentalidad supersticiosa de sus oyentes y sabe que ellos interpretan este tipo de acontecimientos de modo equivocado. De hecho, piensan que, si aquellos hombres murieron así, cruelmente, es signo que Dios los castigó por alguna culpa grave que habían cometido; como diciendo: “se lo merecían”. Y en cambio, el hecho de ser salvados de la desgracia equivalía a sentirse “bien”. Ellos se lo merecían; yo estoy bien.

Jesús rechaza claramente esta visión, porque Dios no permite las tragedias para castigar las culpas, y afirma que aquellas pobres víctimas no eran peores que los otros. Más bien, Él invita a sacar de estos hechos dolorosos una enseñanza que se refiere a todos, porque todos somos pecadores; de hecho, dice a aquellos que lo habían interpelado: “Si no se convierten, todos perecerán del mismo modo” (v. 3).

También hoy, frente a ciertas desgracias y a hechos dolorosos, podemos tener la tentación de “descargar” la responsabilidad en las víctimas o incluso en Dios mismo. Pero el Evangelio nos invita a reflexionar: ¿Qué idea de Dios nos hicimos? ¿Estamos realmente convencidos de que Dios es así, o esto no es más que nuestra proyección, un dios hecho “a nuestra imagen y semejanza”? Jesús, al contrario, nos invita a cambiar el corazón, a hacer una radical inversión en el camino de nuestra vida, abandonando los compromisos con el mal –y esto lo hacemos todos, los compromisos con el mal–, las hipocresías –pero, yo creo que casi todos tenemos un poco, de hipocresía–, para retomar decididamente el camino del Evangelio.

Pero está ahí, nuevamente, la tentación de justificarse: ¿De qué cosa debemos convertirnos? ¿No somos en fin de cuentas buenas personas –cuantas veces hemos pensado esto: pero, en fin de cuentas yo soy bueno, soy alguien bueno… y no es así–, no somos creyentes, incluso bastante practicantes? Y nosotros creemos que así nos justificamos.

Lamentablemente, cada uno de nosotros se asemeja mucho a un árbol que, durante años, dio múltiples pruebas de su esterilidad. Pero, afortunadamente para nosotros, Jesús se parece a un agricultor que, con una paciencia sin límites, obtiene todavía una prórroga para la higuera infecunda: “Déjala todavía este año –dice el dueño–. Puede ser que así dé frutos en adelante” (v. 9).

Un “año” de gracia: el tiempo del ministerio de Cristo, el tiempo de la Iglesia antes de su regreso glorioso, el tiempo de nuestra vida, marcado por un cierto número de Cuaresmas, que se nos ofrecen como ocasiones de arrepentimiento y de salvación. Un tiempo de un Año Jubilar de la Misericordia. La invencible paciencia de Jesús, ¿Han pensado en la paciencia de Dios? Han pensado también en su irreducible preocupación por los pecadores.

¡Cómo debería conducirnos a la impaciencia contra nosotros mismos! ¡Nunca es demasiado tarde para convertirse! ¡Jamás! Hasta el último momento, la paciencia de Dios nos espera. Recordarán aquella pequeña historia de santa Teresa del Niño Jesús, cuando rezaba por aquel hombre condenado a muerte, un criminal, que no quería recibir la consolación de la Iglesia, rechazaba al sacerdote, no quería, quería morir así. Y ella rezaba, en el convento, y cuando aquel hombre está ahí, en el momento de ser asesinado, se dirige al sacerdote, toma el Crucifijo y lo besa. ¡La paciencia de Dios! ¡Lo mismo hace con nosotros, con todos nosotros!

Cuantas veces, nosotros no lo sabemos, lo sabremos en el Cielo; pero cuantas veces nosotros estamos ahí, ahí, y ahí el Señor nos salva. Nos salva porque tiene una gran paciencia con nosotros. Y esta es su misericordia. Jamás es tarde para convertirnos, pero ¡es urgente, es ahora! Comencemos hoy.

La Virgen María nos sostenga, para que podamos abrir el corazón a la gracia de Dios, a su misericordia; y nos ayude a no juzgar jamás a los demás, sino a dejarnos interpelar por las desgracias cotidianas para hacer un serio examen de conciencia y arrepentirnos”.+

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Mons. Lozano: “El amor a la verdad no da derecho a mirar por arriba del hombro a nadie”

Gualeguaychú (Entre Ríos) (AICA): “En este tiempo de Cuaresma me estoy preguntando: ¿cuántos presos visité, a cuántos enfermos? ¿Cuánto tiempo dedico a los enfermos y a los pobres? ¿Cómo anda mi termómetro en obras de misericordia? Hablando en cristiano, el amor a la verdad no da derecho a mirar por arriba del hombro a nadie. No te la creas”, sugirió el obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, en su columna semanal y, tras recordar que la Cuaresma es “un tiempo propicio para la sinceridad con uno mismo”, invitó a pedirle a Jesús que “nos pacifique el corazón y seamos testigos de la misericordia”.
“Amor a la Verdad, ¿y odio al que miente?”. Tal el planteo que hizo monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú en su reflexión semanal, y reconoció: “El interrogante no es ingenuo, sino bien realista”.

“La primera parte de la formulación es medianamente aceptada, pero la segunda nos cuestiona. En tiempos en los cuales el relativismo parece imponerse y en los cuales también parece que da lo mismo una cosa que otra, el amor a la verdad es muy importante. Sin afirmación de la verdad el bien se vuelve sin raíces y queda liberado a los vaivenes del sentimiento”, aseveró.

El prelado admitió, sin embargo, que “adhiriendo con firmeza a la verdad, podemos llegar a ser inflexibles con quien miente, desarrollando incluso sentimientos de rencor y desprecio” y explicó el concepto con una enseñanza de Jesús muy elocuente: “El siempre estuvo dispuesto a perdonar y buscó a los pecadores. Cuando lo criticaban por eso, enseñó: ‘No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores’”.

“Esta enseñanza de Jesús muchas veces cuesta aceptarla, o como decimos de entre casa, cuesta digerirla”, admitió.

Monseñor Lozano puso como ejemplo el caso de una mujer que se quejaba de un obispo y decía: “Tenés que ser pecador para que te responda un mail”, y el prelado manifestó que para sus adentros pensó. “¡qué elogio le hizo!”.

“También escuché gente que critica porque visitamos a los presos diciendo ‘van a ver a los delincuentes’. Como si por su condición de detención hubieran perdido su dignidad. O como si hubiera delincuentes buenos que merecen ser visitados y otros que no”, agregó.

El obispo gualeguaychense recordó que al hacerlo “en realidad no hacemos otra cosa que cumplir con la enseñanza de Jesús ‘estuve preso y me vinieron a ver’, tan clara y elocuente que nada lo puede diluir o rebajar. Y tan importante es este mandato que la tradición de la Iglesia quiso conservarla como una de las obras de misericordia corporales”.

“En este tiempo de Cuaresma me estoy preguntando: ¿cuántos presos visité, a cuántos enfermos? ¿Cuánto tiempo dedico a los enfermos y a los pobres? ¿Cómo anda mi termómetro en obras de misericordia? Hablando en cristiano, el amor a la verdad no da derecho a mirar por arriba del hombro a nadie. No te la creas. La Cuaresma es un tiempo propicio para la sinceridad con uno mismo. Pidamos a Jesús nos pacifique el corazón y seamos testigos de la misericordia”, concluyó.+

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Meditación: La paciencia divina

Tercer domingo de Cuaresma

(Ex 3,1-8ª.13-15; Sal 102; 1Cor 10, 1-6.10-12; Lc 13, 1-9)

Año de la misericordia

"P

ara llegar a una vida perfecta, es necesario imitar a Cristo, no sólo en los ejemplos que nos dio durante su vida, ejemplos de mansedumbre, de humildad y de paciencia, sino también en su muerte, como dice Pablo” (San Basilio Magno)

La paciencia divina

En la Biblia la higuera significa la sinagoga, y Jesús, después de tres años de vida pública, denuncia, de alguna manera, la esterilidad del judaísmo, pero en la parábola Jesús apuesta por alargar el plazo, a ver si por fin la higuera da fruto. Y esto mismo hace con nosotros.

Texto bíblico: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas"».

El papa Francisco en la Bula nos ofrece una forma actual de practicar las obras de misericordia, entre ellas la paciencia. “… se nos preguntará si ayudamos a superar la duda, que hace caer en el miedo y en ocasiones es fuente de soledad; (…) si perdonamos a quien nos ofendió y rechazamos cualquier forma de rencor o de odio que conduce a la violencia; si tuvimos paciencia siguiendo el ejemplo de Dios que es tan paciente con nosotros; finalmente, si encomendamos al Señor en la oración nuestros hermanos y hermanas” (MV 15).

Pensamiento

Si la cólera dura un instante, la misericordia de Dios dura por siempre.

Oración

“Nos gloriamos incluso en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia, la paciencia, virtud probada, la virtud probada, esperanza, 5 y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5, 3-5).

Propuesta

Si Dios tiene tanta paciencia, tenla tú contigo mismo.


Agradecemos esta aportación a Don Ángel Moreno de Buenafuente.

  • oración
  • cuaresma

La voz de Cristo que cambia los corazones: Atraviesa los siglos y llega hasta nuestro tiempo. Esa voz, acogida gracias a la fe, cambia corazones y enciende esperanzas. / Autor: P. Fernando Pascual LC

Año tras año, siglo tras siglo, hombres y mujeres caminan. Unos nacen, otros mueren. La vida tiene un ritmo que no puede detenerse.

Se suceden momentos de alegría y otros de tristeza. Pero solo tienen sentido aquellos momentos y acciones en los que se acoge el amor y se ama.

Si comprendemos esto, llegamos a captar el misterio de la existencia humana. No parece fácil, porque frecuentemente nos ahogan asuntos inmediatos, voces que aturden, cansancios asfixiantes y tentaciones de dentro o de fuera.

Una mirada al horizonte puede desvelar el misterio de la meta. Más allá de la muerte Dios nos espera. Más acá, estamos en el tiempo de la misericordia.


Ese fue el sentido de la Encarnación del Hijo. Vino para hacer la Voluntad del Padre, que coincidía con la salvación de los hombres.

La voz de Cristo provocó un terremoto espiritual en tierras de Palestina durante pocos años del primer siglo de nuestra era. Esa voz sigue viva también hoy, resuena en millones de corazones.

¿Escuchamos lo que dice el Maestro? ¿Abrimos el corazón al don de misericordia que brota de la Cruz en el Calvario? ¿Comprendemos el milagro de la victoria definitiva sobre la muerte que se produjo la mañana de la Pascua?

Los hechos se suceden. Noticias que alegran o que inquietan. Preocupaciones por la familia, por los amigos, por la salud, por el trabajo. Leyes y gobiernos que van contra los principios básicos de la justicia y del respeto a la vida.

La voz de Jesús el Nazareno atraviesa los siglos y llega hasta nuestro tiempo. Esa voz, acogida gracias a la fe, cambia corazones y enciende esperanzas. Trae misericordia y sostiene a los que trabajan por la paz, la justicia y la verdad.

El cielo está más cerca de lo que imaginamos. En cada misa asistimos nuevamente al culmen de la Redención, nos unimos a quien reina, triunfante, en los cielos.

"Porque es ya hora de levantaros del sueño; que la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada. El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz..." (Rm 13,11‑12).

Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera














Desde una ciudad en Brasil donde hay un alto nivel de suicidios me pedían desde un grupo religioso algún consejo. Mi respuesta ha sido la siguiente:
Un magno exorcismo, por supuesto, ayudaría, pero no sería suficiente. Tal como ustedes piensan, la solución pasa por hacer una gran misión en su ciudad. La ciudad tiene que ser de nuevo evangelizada. Si hay tantos suicidios es porque la población se alejado de los caminos del Señor. El índice tan grande de suicidios es un signo de un alejamiento más profundo.
Para evangelizar la ciudad hay que hacer un plan como si se tratara de una verdadera guerra, una guerra que se lucha con armas espirituales. Ese plan tiene que incluir predicaciones regulares por parte de los mejores predicadores de la diócesis y de fuera de ella, lograr que haya lugares donde siempre haya sacerdotes en el confesionario para que la gente se pueda confesar a cualquier hora del día, adoración del Santísimo Sacramento, grupos semanales de lectura de la Biblia, grandes liturgias eucarísticas realizadas con la mayor solemnidad posible, etc.
Pero primero de todo para llevar a cabo esta guerra hay que tratar de entusiasmar al clero. Durante varios meses habría que intentar regenerar a los sacerdotes de esa ciudad, haciendo que asistan a charlas, predicaciones y un retiro organizado por el obispo. La primera fase de esta batalla consiste en intentar lograr una conversión del clero.
Sí, tantas muertes son un signo de que algo más profundo está fallando. Pero es posible revertir el proceso, siempre es posible. Que Dios les bendiga.
Padre Fortea

Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco recibió hoy en audiencia privada en la Biblioteca del Palacio Apostólico al presidente Mauricio Macri, en la primera audiencia entre ambos tras el cambio de gobierno en el país, e hizo un llamado a la unidad de los argentinos. Tras la reunión protocolar de 22 minutos, el pontífice saludó a la primera dama, Juliana Awada, y a la delegación argentina, integrada por funcionarios nacionales y tres gobernadores de la oposición. El Presidente invitó al Papa a visitar la Argentina y Francisco le respondió que lo hará “lo antes posible”.
El papa Francisco recibió hoy en audiencia privada en la Biblioteca del Palacio Apostólico al presidente Mauricio Macri, en la primera audiencia entre ambos tras el cambio de gobierno en el país, e hizo un llamado a la unidad de los argentinos.

Tras la reunión protocolar de 22 minutos, el pontífice saludó a la primera dama, Juliana Awada, y a la delegación argentina, integrada por funcionarios nacionales y tres gobernadores de la oposición.

Macri dijo que Francisco le transmitió su preocupación por la pobreza y el narcotráfico en el país y lo exhortó a trabajar por la unidad de los argentinos.

El Presidente invitó al Papa a visitar la Argentina y Francisco le respondió que lo hará “lo antes posible”.

"Buenos días, señor Presidente", le dijo el Papa al recibir a Macri, quien le respondió "¿Cómo le va Francisco? Un gusto".

Luego el pontífice le indicó la puerta de la Biblioteca, donde hablaron a solas durante 22 minutos.

Al finalizar el encuentro privado, el Papa saludó a la primera dama y a uno por uno de los integrantes de la delegación argentina.

Francisco estrechó las manos los gobernadores opositores Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Mauel Urtubey (Salta) y Rosana Bertone (Tierra del Fuego), quien saludó con un beso pontífice. También saludó al jefe de Gabinete Marcos Peña, a la canciller Susana Malcorra, al embajador ante la Santa Sede Rogelio Pfirter, al secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo, al secretario de Culto, Santiago de Estrada, y al vocero presidencial Iván Pavlovsky.

El mandatario argentino le obsequió a Francisco un poncho de alpaca, la Cruz de Matará y doce CD de tango y chamamé, mientras que el Papa le el nuevo medallón del Vaticano, decorado con un olivo que simboliza la unidad, la exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" y la encíclica “Laudato si'”.

"El olivo une lo que está separado", le recordó el pontífice, y agregó: “A los jefes de Estado me gusta regalarles esto".

La comitiva argentina se tomó una foto con Francisco y luego se reunión con el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin.+


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Mons. Arancedo: “La fuente de la verdadera conversión es mirar y seguir a Jesús”

Santa Fe (AICA): El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, afirmó que “una de las virtudes básicas de un camino de conversión es la humildad, que nos lleva a conocernos y a vivir la verdad de lo que somos en el plan de Dios” y subrayó: “La fuente de la verdadera conversión es mirar y seguir a Jesús como Él se nos presenta en el Evangelio”. “¡Cuántas vocaciones laicales, sacerdotales y religiosas en la Iglesia, necesitan para descubrirse y manifestarse de un verdadero camino de conversión!”, exclamó y agregó: “Cuaresma es, también, un tiempo de preguntas y definiciones vocacionales”.
El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, recordó que “una de las constantes de Jesús es el llamado a la conversión, que en el tiempo de Cuaresma adquiera un lugar central. La conversión nos habla del pasado, pero sobre todo del futuro. Supone una mirada sincera a nuestra vida y el deseo de un cambio. Para ello debemos partir de un ideal al que nos sentimos llamados porque reconocemos en él la verdad y sentido de nuestra vida”.

“No hay posibilidad de conversión si no nos sentimos atraídos por algo que vemos como un ideal que nos compromete, y frente al cual hemos tomado una decisión de cambio”, aseguró y agregó: “Lo primero en la conversión no es la renuncia sino el bien que hemos descubierto y que nos lleva a corregir u ordenar nuestra vida, o a cambiar de camino si es necesario. Si falta esto la conversión pierde la fuerza de un cambio que nos lleve a un sólido crecimiento humano y espiritual”.

El prelado sostuvo que “para un cristiano no cabe duda que el ideal es Jesucristo y el proyecto de vida que él nos presenta” y destacó que la experiencia de fe frente a Jesús es “fundamental para una auténtica conversión, que nos lleve a un progresivo crecimiento en el seguimiento de su Persona y en el proyecto del Reino de Dios que nos presenta en el Evangelio”.

El arzobispo afirmó que “cuando en el evangelio de este domingo Jesús nos exhorta a la conversión nos habla de una de las posibles dificultades, me refiero a esa tentación de compararnos con los demás, donde casi siempre nos creemos mejores o justificamos nuestras limitaciones”.

Monseñor Arancedo subrayó que “una de las virtudes básicas de un camino de conversión es la humildad, que nos lleva a conocernos y a vivir la verdad de lo que somos en el plan de Dios. La fuente de la verdadera conversión es mirar y seguir a Jesús como Él se nos presenta en el Evangelio”.

“¡Cuántas vocaciones laicales, sacerdotales y religiosas en la Iglesia, necesitan para descubrirse y manifestarse de un verdadero camino de conversión! Cuaresma es, también, un tiempo de preguntas y definiciones vocacionales”, concluyó.+

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El Vaticano destacó el buen estado de las relaciones bilaterales con la Argentina

Ciudad del Vaticano (AICA): ¨Durante el trascurso de los cordiales coloquios, que manifiestan el buen estado de las relaciones bilaterales entre la Santa Sede y la República Argentina, han sido abordados temas de mutuo interés, tales como la ayuda al desarrollo integral, el respeto de los derechos humanos, la lucha a la pobreza y el narcotráfico, la justicia, la paz y la reconciliación social¨, manifestó el Vaticano en un comunicado difundido tras la audiencia del papa Francisco con el presidente Mauricio Macri.
El Vaticano destacó hoy “el buen estado de las relaciones bilaterales” entre la Santa Sede y la Argentina, y precisó que durante la audiencia entre el papa Francisco y el presidente Mauricio Macri se abordaron temas de “mutuo interés”.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede difundió un comunicado tras el encuentro del pontífice y el mandatario argentino, en el que detalló los temas conversados.

"Durante el trascurso de los cordiales coloquios, que manifiestan el buen estado de las relaciones bilaterales entre la Santa Sede y la República Argentina, han sido abordados temas de mutuo interés, tales como la ayuda al desarrollo integral, el respeto de los derechos humanos, la lucha a la pobreza y el narcotráfico, la justicia, la paz y la reconciliación social", subrayó.

"En tal contexto, ha sido subrayada la positiva contribución, sobre todo en el ámbito de la promoción humana y de la formación a las nuevas generaciones, ofrecida por el Episcopado y por las instituciones católicas en la sociedad argentina, de manera particular en la coyuntura económica actual", agregó.

El Vaticano afirmó que también “se hizo referencia a algunos temas de mayor relevancia e interés en el ámbito regional y mundial".+

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El Obispo de Roma destacó la importancia, siempre actual para el camino
de la Iglesia, de la primera encíclica de su amado Predecesor Benedicto
XVI, al recibir a los participantes en el Congreso Internacional sobre
el tema: «La caridad no pasará jamás (1 Co 13,8). Perspectivas a los 10
años de la encíclica Deus caritas est», organizado por el Consejo
pontificio Cor Unum. Los cristianos estamos «llamados a ser testigos



















Hace pocos días me pidió un matrimonio amigo si podía ser padrino de su hija. Dada la mucha amistad que me une a la madre, acepté con gusto. Hoy pensaba cómo organizaría yo un bautismo ideal. Es decir, un bautismo donde toda la preeminencia la tuviera el poder vivir la ceremonia con la mayor intensidad posible.
Pues yo sugeriría celebrar el bautismo en la mayor intimidad posible: sólo los padres y los abuelos, y como mucho dos personas más. Haría la ceremonia en la cripta de alguna catedral gótica. La pequeña cripta de Alcalá, repleta de reliquias, es perfecta.
Haría la ceremonia con mucha lentitud, en latín, a la luz de las velas, con una magnífica capa pluvial, con un voluminoso ritual sostenido por un acólito. Toda la iluminación de ese espacio sagrado estaría a cargo de una docena de velas. Un incensario impregnaría al lugar del aroma que conviene a este tipo de rituales sagrados.
Media hora después, tendría lugar la misa de acción de gracias o votiva del Espíritu Santo, u otra que diera devoción a la familia, por ejemplo, la Misa del dulce nombre de María. A esa misa ya asistiría el resto de la familia y amistades y tras la bendición final se ofrecería a la pequeña niña a la Virgen María.
Éste es un modo, a mi entender, de conciliar el aspecto comunitario, social, de este tipo de acontecimientos, con el deseo de vivir el misterio en la mayor intimidad posible. Además, me parece que actualmente casi todo el mundo entendería que ese día tuviera dos ceremonias: la del misterio de gracia del bautismo vivida en la intimidad, y la de la misa de acción de gracias vivida en comunidad.

Roma (Italia) (AICA): El papa Francisco visitó esta tarde un adictos sorpresa el Centro Italiano de Solidaridad (CEIS), un hogar de recuperación de adictos a las drogas en Castelli Romani, en el marco de la iniciativa jubilar “Viernes de la misericordia”. El pontífice se encontró con los voluntarios y jóvenes que luchan por salir de este flagelo, a quienes saludó uno por uno, escuchó sus historias y les transmitió una palabra de esperanza y una bendición.
El papa Francisco visitó esta tarde un adictos sorpresa el Centro Italiano de Solidaridad (CEIS), un hogar de recuperación de adictos a las drogas en Castelli Romani, en el marco de la iniciativa jubilar “Viernes de la misericordia”.

El centro destacó en un comunicado, que reproduce la agencia SIR, que "Bergoglio quería expresar su cercanía con las personas que luchan contra la adicción a las drogas”.

La comunidad terapéutica San Carlos, abierta en 1976 por Don Mario Picchi, asiste a unas 60 personas que intentan recuperarse de la adicción a los estupefacientes.

"Nos quedamos sin palabras -dijo Roberto Mineo, presidente del CEIS- cuando vimos el coche con el Papa ingresar a las instalaciones, donde nuestros muchachos están luchando todos los días su batalla para volver a la vida”.

Francisco estaba acompañado solamente por el presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, monseñor Rino Fisichella.

“El Papa se encontró con los trabajadores y voluntarios del centro de adictos y se reunió largamente con cada uno de ellos como un padre que cuida, escuchando sus historias y los abrazando uno a uno. Algunos adolescentes mostraron fotos de sus familias, de sus hijos y el Papa ha tenido para todos una palabra de esperanza y una bendición", detalló Mineo.

Según Mineo, Francisco destacó "nuestra filosofía, la filosofía que nos ha dejado Don Mario y pone al hombre en el centro, y que nuestra batalla diaria coincide exactamente con lo que el Papa ha dicho muchas veces: ‘A las drogas no se le gana con las drogas’, es decir que no es elegible la liberalización de las drogas blandas”.

“Hace unas semanas - dijo el presidente del CEIS – le había escrito una carta a Bergoglio contándole nuestro trabajo con adictos a las drogas, sino también con los refugiados y las mujeres víctimas de la violencia. Nunca nos imaginamos que el Papa, después de leer nuestra carta, nos iba a honrar con su presencia".

La visita a los adictos del Centro Italiano de Solidaridad está dentro de los actos de caridad del "Viernes de la Misericordia", que Francisco lleva a cabo, una vez mes, durante el período del Año Santo. El primer gesto del Papa en este sentido fue, el 18 de diciembre del año pasado, al abrir una Puerta Santa en la sede de Cáritas Roma.

El CEIS subrayó en el comunicado que en sus más de 45 años "ha recibido varias veces el Beato Pablo VI y San Juan Pablo II.+

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Mons. Aguer llamó a difundir la devoción a la Beata María Ludovica

Capilla con las reliquias de la Beata María Ludovica ver más
La Plata (Buenos Aires) (AICA): El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, llamó a difundir la devoción a la Beata María Ludovica, fundadora de las Hijas de la Misericordia y con un extenso servicio en el Hospital de Niños platense que hoy lleva su nombre, y advirtió sobre los males que sufren niños y adolescentes. ¨Ludovica habrá tenido que vérselas con todos esos perjuicios, sin embargo, me atrevo a pensar que hoy día es peor. Por lo menos en aquellos años suyos no era común en las familias la descomposición que causa tales orfandades, como se pueden comprobar a diario, y el acceso, tan común, de tantos preadolescentes a las drogas¨, sostuvo.
Al presidir en la catedral la misa en memoria de la Beata María Ludovica de Ángelis, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, advirtió sobre "las llagas que afligen a los niños y adolescentes de hoy, males del cuerpo y del alma. Ludovica habrá tenido que vérselas con todos esos perjuicios, sin embargo, me atrevo a pensar que hoy día es peor”.

“Por lo menos -para decirlo rápidamente- en aquellos años suyos no era común en las familias la descomposición que causa tales orfandades, como se pueden comprobar a diario, y el acceso, tan común, de tantos preadolescentes a las drogas", sostuvo.

Al dirigirse a las Hijas de la Misericordia, que continúan en el Hospital de Niños Sor María Ludovica, y al personal del centro asistencial, el prelado subrayó que "no se me oculta que ustedes, queridos amigos, tienen que soportar protestas injustificadas, atropellos, violencia. Que la viejita Ludovica los ayude a afrontar todo eso con paciencia e ingenio".

"Como es archisabido y sufrido, los servicios de salud, especialmente para los pobres, dejan mucho que desear en la Argentina de hoy. Sin embargo, estamos muy lejos de lo que ocurría en la Francia oficialmente republicana, democrática, masónica y anticatólica de comienzos del siglo XX”, aseguró.

Tras recordar que “Leon Bloy, ese escritor genial y profeta furibundo, publicó en 1909 un libro tremendo llamado La sangre del pobre”, citó una frase: “¿Han visto alguna vez a los niños que acuden a la Asistencia pública, sentados en doble o cuádruple hilera de bancos, en una sala alargada y lúgubre, esperando no sé qué, pobres abandonados? Caen allí a docenas, según las épocas y los días. Tienen de tres a cinco años, y están llorando... Es uno de los espectáculos más terribles y conmovedores que existen en el mundo”.

“La dedicatoria del libro va dirigida a su hija Verónica, y es emocionante. Le dice: 'Al leerlo, te acordarás de la multitud infinita de corazones que sufren, de esos hijos de Dios que se ven atropellados, sin voz para quejarse'. Reconoce Bloy que su grito a favor de ellos es una especie de Miserere. Bien cuaresmal la cita, y bien propia del Año Jubilar que estamos viviendo", agregó.

Monseñor Aguer reconoció que "el sufrimiento de los niños es siempre impresionante. El primer empeño pastoral que se encomienda a los seminaristas platenses es, precisamente, la asistencia al Hospital. Todos esos jóvenes manifiestan espontáneamente que son ellos quienes reciben los mejores frutos: de comprensión de la realidad humana y del espíritu del Evangelio. Reciben, además, de los niños, una cuota de alegría. Es admirable, así puede ocurrirle asimismo a cuantos se acerquen; las Hermanas saben discernir, recibir las colaboraciones necesarias y orientarlas".

Destacó, asimismo, que "para la ciudad de La Plata, y para nuestra arquidiócesis, el Hospital de Niños es un lugar importante, emblemático; representa simbólicamente el sufrimiento más conmovedor, el deber primero de asistencia de una sociedad que mira hacia el futuro, y la predilección de Jesús. Quiero pedirles a todos, queridos hermanos, que difundamos la devoción a la Beata Ludovica”.

"Su capillita en esta catedral -afirmó-, en la que guardamos afectuosamente sus reliquias, tiene que ser una meta de peregrinaciones. Todos conocemos, por lo menos cada tanto, algún caso grave, gravísimo, de un chico enfermo para el cual, al parecer, la medicina ya nada puede hacer. Los médicos, con su objetividad característica, saben cuándo se presenta esa dolorosa circunstancia, y aunque no sean creyentes pueden quizá pensar y decirle a la familia 'queda un posible recurso; si usted tiene fe, vaya a la Catedral y récele a la beata Ludovica... a lo mejor...'. Todos esperamos el milagro que obre el Señor por intercesión de nuestra intercesora, a la cual indebidamente estoy convirtiendo en especialista pediátrica. Lo esperamos para poder llamarla, en adelante, Santa”.

Por último, monseñor Aguer aseguró que "entre tanto disfrutemos de la alegría de tenerla espiritualmente con nosotros y no dudemos de todo el bien que sigue haciendo desde el cielo. Como era su estilo en la tierra, donde no se hacía notar salvo que fuera necesario para sus niños; intercede siempre discretamente por nosotros. Yo le encomiendo con frecuencia la ciudad y la arquidiócesis; y me encomiendo a mí mismo con un beso a su reliquia, que tengo siempre cerca".+

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Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA): El lunes 22 de febrero se realizó la jornada de retiro de Cuaresma, un encuentro del obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, con el clero diocesano y religioso, a quienes les habló sobre la peregrinación, la tentación y la fidelidad.
Se realizó la jornada de espiritualidad de Cuaresma, un encuentro del obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, con el clero diocesano y religioso, el 22 de febrero, en la casa de retiros San Francisco y Santa Clara, del bosque Peralta Ramos, de Mar del Plata.

El encuentro comenzó a las 9.30 con el rezo de tercia y luego, monseñor Marino, compartió una meditación de Cuaresma en la que “peregrinación, tentación y fidelidad” fueron los ejes temáticos.

En primer lugar, el obispo habló de la Cuaresma y la peregrinación por el desierto de la vida. “Los cristianos vivimos en la necesidad de una conversión continua al Señor, mientras dura nuestra peregrinación por este mundo. La vida de todo cristiano es esto: peregrinación”, afirmó.

“Somos peregrinos, siempre en camino… Caminamos entre alegrías y esperanzas, y también entre tristezas, tentaciones y angustias; con frecuencia ‘gimiendo y llorando en este valle de lágrimas’, como decimos en la Salve”, expresó.

Al hablar de las tentaciones sostuvo que “durante el transcurso del ministerio se puede ir entibiando la alegría de los primeros tiempos, como a Israel se le hizo duro mantener el júbilo del paso del Mar Rojo. El entusiasmo inicial se puede ir enfriando hasta correr el riesgo de apagarse cuando nos enfrentamos con el realismo de la vida cotidiana en la parroquia, o de la convivencia diocesana”.

Y continuó diciendo que “según las edades van cambiando las formas de tentación. Los primeros años, la edad intermedia, la edad madura, la ancianidad. Cada edad tiene su prueba y sus formas sutiles de tentación”.

Después, el obispo se explayó sobre la fidelidad de Dios y la del hombre. “En medio de las pruebas y
tentaciones, es cuando más debemos afianzarnos en la amistad con Jesucristo, a través de la oración, aunque esto en lo inmediato no nos llene a nivel sensible. Nos irá llenando y fortaleciendo poco a poco, en la medida de nuestra perseverancia”, aseguró.

Finalmente, refirió unas palabras al misterio de la Transfiguración y manifestó que “Si vivimos en la fe, nuestra vida se llena de luz”.

Para finalizar la jornada de Cuaresma, los sacerdotes, junto con el obispo, realizaron una adoración al Santísimo y culminó el encuentro alrededor de las 14.

Texto completo de la meditación.+

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