Serie “Al hilo de la Biblia” - El profeta Daniel ya lo dijo


Sagrada Biblia


Dice S. Pablo, en su Epístola a los Romanos, concretamente, en los versículos 14 y 15 del capítulo 2 que, en efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza. Esto, que en un principio, puede dar la impresión de ser, o tener, un sentido de lógica extensión del mensaje primero del Creador y, por eso, por el hecho mismo de que Pablo lo utilice no debería dársele la mayor importancia, teniendo en cuenta su propio apostolado. Esto, claro, en una primera impresión.


Sin embargo, esta afirmación del convertido, y convencido, Saulo, encierra una verdad que va más allá de esta mención de la Ley natural que, como tal, está en el cada ser de cada persona y que, en este tiempo de verano (o de invierno o de cuando sea) no podemos olvidar.


Lo que nos dice el apóstol es que, al menos, a los que nos consideramos herederos de ese reino de amor, nos ha de “picar” (por así decirlo) esa sana curiosidad de saber dónde podemos encontrar el culmen de la sabiduría de Dios, dónde podemos encontrar el camino, ya trazado, que nos lleve a pacer en las dulces praderas del Reino del Padre.


Aquí, ahora, como en tantas otras ocasiones, hemos de acudir a lo que nos dicen aquellos que conocieron a Jesús o aquellos que recogieron, con el paso de los años, la doctrina del Jristós o enviado, por Dios a comunicarnos, a traernos, la Buena Noticia y, claro, a todo aquello que se recoge en los textos sagrados escritos antes de su advenimiento y que en las vacaciones veraniegas se ofrece con toda su fuerza y desea ser recibido en nuestros corazones sin el agobio propio de los periodos de trabajo, digamos, obligado aunque necesario. Y también, claro está, a lo que aquellos que lo precedieron fueron sembrando la Santa Escritura de huellas de lo que tenía que venir, del Mesías allí anunciado.


Por otra parte, Pedro, aquel que sería el primer Papa de la Iglesia fundada por Cristo, sabía que los discípulos del Mesías debían estar



“siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3, 15)



Y la tal razón la encontramos intacta en cada uno de los textos que nos ofrecen estos más de 70 libros que recogen, en la Antigua y Nueva Alianza, un quicio sobre el que apoyar el edificio de nuestra vida, una piedra angular que no pueda desechar el mundo porque es la que le da forma, la que encierra respuestas a sus dudas, la que brota para hacer sucumbir nuestra falta de esperanza, esa virtud sin la cual nuestra existencia no deja de ser sino un paso vacío por un valle yerto.


La Santa Biblia es, pues, el instrumento espiritual del que podemos valernos para afrontar aquello que nos pasa. No es, sin embargo, un recetario donde se nos indican las proporciones de estas o aquellas virtudes. Sin embargo, a tenor de lo que dice Francisco Varo en su libro “¿Sabes leer la Biblia “ (Planeta Testimonio, 2006, p. 153)



“Un Padre de la Iglesia, san Gregorio Magno, explicaba en el siglo VI al médico Teodoro qué es verdaderamente la Biblia: un carta de Dios dirigida a su criatura”. Ciertamente, es un modo de hablar. Pero se trata de una manera de decir que expresa de modo gráfico y preciso, dentro de su sencillez, qué es la Sagrada Escritura para un cristiano: una carta de Dios”.



Pues bien, en tal “carta” podemos encontrar muchas cosas que nos pueden venir muy bien para conocer mejor, al fin y al cabo, nuestra propia historia como pueblo elegido por Dios para transmitir su Palabra y llevarla allí donde no es conocida o donde, si bien se conocida, no es apreciada en cuanto vale.


Por tanto, vamos a traer de traer, a esta serie de título “Al hilo de la Biblia”, aquello que está unido entre sí por haber sido inspirado por Dios mismo a través del Espíritu Santo y, por eso mismo, a nosotros mismos, por ser sus destinatarios últimos.


El profeta Daniel ya lo dijo


Profeta Daniel


Esto está escrito (Dn 12, 1-4 )


La resurrección y la retribución final



”1En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro.


2 Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno.


3 Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia

brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos.


4 En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y sella el Libro hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y aumentará el conocimiento".



Este profeta, que escribió su libro hacia el 165 a. C. había escrito, unos capítulos antes, un texto que se entiende como profecía referida a Cristo. Allí dejó escrito esto (7, 13-14):



13 Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.


14 Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.



Se suele entender que el “hijo de hombre” es, como decimos arriba, el Hijo de Dios a quien, en efecto, se le entrega todo el poder (Dios Todopoderoso es hecho hombre) y, también ciertamente, el Reino que instaura durará para siempre.


Pues bien, Daniel, que vivió en tiempos en los que rey Antíoco IV Epífanes quiso helenizar a la fuerza al pueblo elegido por Dios haciendo lo posible e imposible para que abandonase la Ley de Moisés y, ya de paso, para imponer el culto pagano, nos pone sobre la pista de lo que ha de ser, de lo que será la resurrección de la carne que, como vemos, no es una realidad espiritual que Cristo difundió porque fuera una idea que tuviera o algo por estilo. Al contrario es la verdad pues al haber sido así establecido por Dios Creador no otra cosa ha de suceder. Y Daniel lo dejó escrito en el texto que traemos aquí.



Al profeta se le dice que habrá muchas personas que quieran conocer acerca de lo que acaba de escribir, de lo que se le acaba de inspirar por parte del Espíritu Santo. Y, en efecto, muchos creyentes, a la largo de la historia de la salvación han querido, queremos, saber acerca de qué será lo que tenga que venir y, sobre todo, qué hemos de hacer ahora para llegar a un momento tan importante como será el de la resurrección de la carne.


Por eso, cuando confirmamos en las palabras escritas por Daniel lo que creemos, estamos más que seguros que nuestra creencia es bien cierta y que no andamos equivocados o errados al respecto del porvenir espiritual del pueblo de Dios y, en general, de toda la humanidad.


No podemos, por eso, creer otra cosa cuando leemos que, cuando llegue el momento de la resurrección de carne (sabemos que será en la Parusía de Cristo o regreso del Mesías al mundo) será un momento catastrófico para la humanidad. Y lo será porque cambiará un mundo, tal mundo y se instaurará el Reino de Dios de forma definitiva. Por eso todo deberá cambiar, todo vendrá a ser otra cosa.


Y, entonces… vida eterna u horror eterno.


Daniel ha profetizado una gran verdad pues sabemos que unas almas serán condenadas a la muerte eterna y otras a la vida eterna y a tener la visión beatífica. Eso lo dice el profeta y, luego, lo confirmaría Cristo muchos años después. Además, atribuye a los cuerpos gloriosos una cualidad de los mismos como es la “claridad” (“Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento”) que, hoy día, muchos siglos después de haber escrito esto de los mismos tenemos como una de las cuatro que poseerán, a saber, la misma claridad, la impasibilidad, la sutileza y la agilidad.


Podemos, pues, darnos cuenta de lo que supone, hoy día, para nosotros, creyentes católicos, lo que escribió el profeta Daniel: ser prudentes o no serlo, en esta vida, tiene graves consecuencias para nosotros. Y las mismas las veremos, más o menos pronto, tras nuestra muerte y, algo más tarde, cuando llegue la resurrección de la carne. Pero verlas, estamos más que seguros, que las veremos.


Eleuterio Fernández Guzmán


Nazareno


El Pensador


La Editorial Stella Maris convoca el I Premio de Ensayo REVISTA EL PENSADOR.


Las bases son las que siguen:





1.- Editorial Stella Maris convoca el I Premio de Ensayo REVISTA EL PENSADOR, conforme a las presentes bases.


2.- Podrán concurrir al Premio cualesquiera obras inéditas de ensayo, en lengua castellana, cuya temática verse sobre “De Franco a hoy: evolución de España desde 1975 a 2013″ desde el punto de vista social, cultural y/o moral. Esta temática podrá ser abordada en conjunto o desde cualquier aspecto concreto.


3.- Las obras tendrán una extensión mínima de 150 páginas y máxima de 300. La tipografía a utilizar será el Times New Roman, tamaño 12, espaciada a 1,5. Se presentarán dos copias impresas en papel y se adjuntará una copia en formato word.


4.- Los autores, que podrán ser de cualquier nacionalidad, entregarán sus obras firmadas con nombre y apellidos, o con pseudónimo.


En el caso de que la obra venga firmada con nombre y apellidos, es obliga-torio incluir fotocopia del documento oficial de identidad, una hoja con los datos personales (nombre y apellidos, dirección postal, teléfono y email), un currículum vitae detallado del autor, así como un certificado firmado en donde se haga constar que la misma es propiedad del autor, que no tiene derechos cedidos a o comprometidos con terceros y que es inédita.


En el caso de que la obra sea presentada bajo pseudónimo, se incorporará una plica (con el título de la obra y el pseudónimo utilizado), en cuyo interior se incluirá la documentación referida en el párrafo anterior. Las plicas sólo serán abiertas en el caso de que la obra fuera premiada. En caso contrario serán destruidas junto a los originales presentados.


5.- Se admite la presentación de obras colectivas, pero en este caso el premio se repartirá a prorrata entre los autores. Y la documentación exigida en la cláusula anterior regirá por cada uno de ellos.


6.- Las obras presentadas al Premio no podrán ser editadas, reproducidas, cedidas o comprometidas con terceros, hasta el fallo definitivo. El ganador y, en su caso, los accésits ceden, por el mismo acto del fallo y de manera inmediata, los derechos exclusivos y universales de edición durante quince años a favor de Stella Maris.


Ninguna obra presentada al Premio podrá ser retirada del concurso hasta el fallo del Jurado.


7.- El Premio consistirá en:

* 6.000 euros en concepto de anticipos de derechos de autor.

* Publicación de la obra en una de las colecciones de Stella Maris.

* El 7% sobre las ventas, en concepto de derechos de autor.


8.- El Premio puede ser declarado desierto. Asimismo puede otorgarse un Accésit por cada una de las siguientes modalidades: Ciencias Sociales, Cultura y Filosofía.


El premio de cada accésit será un diploma acreditativo. Stella Maris se reservará el derecho de publicación de cada accésit y, en este caso, el otorgamiento de un 7% sobre ventas en concepto de derechos de autor.


9.- El plazo máximo de presentación de obras que opten al Premio comienza el 1 de febrero y finaliza el 29 de diciembre de 2014 a las 24 horas.

Las obras deberán presentarse por correo certificado a la siguiente dirección:


Stella Maris

(PREMIO “REVISTA EL PENSADOR")

c/. Rosario 47-49

08007 Barcelona


10.- El Jurado estará compuesto por cinco profesores universitarios e intelectuales de reconocido prestigio, designados por Stella Maris. La composición del Jurado se hará pública al mismo tiempo que el fallo del Premio.


11.- El premio será fallado el 27 de febrero de 2015 y será publicado al día siguiente, comunicándose directamente además al ganador y accesits. El fallo del jurado será inapelable.


Las obras no premiadas serán automáticamente destruidas y no se devolverán en ningún caso a sus autores. Stella Maris no están obligados a mantener correspondencia con ninguno de los aspirantes al Premio.


12.- La concurrencia al Premio implica la aceptación expresa de las presentes bases de convocatoria.





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Por la libertad de Asia Bibi.

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Por el respeto a la libertad religiosa.


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Enlace a Libros y otros textos.


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Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.


Panecillo de hoy:


Palabra de Dios, la Palabra.


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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.


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