Feligreses de Valencia expresaron su devoción en el Día de la Oración por Chile

Sin embargo, cuando quien la dice es una niña de pocos años, que camina con los feligreses junto a su familia, sobrecoge. Emociona escuchar la plegaria lanzada desde su pequeña estatura y mientras los consultados eran sus padres.

En el Día de la Oración por Chile, ¿Por qué viene a orar?, fue la pregunta. Las respuestas apuntaron a temas puntuales y generales, al sentir personal y al ciudadano. Diversas expresiones, para propósitos comunes: Unidad, respeto, confraternidad, equidad.


En días que no han sido fáciles para ningún chileno y cuando aún está fresco el recuerdo de las Fiestas Patrias, que tradicionalmente constituyen una fecha de reencuentro familiar, en torno a los valores comunes como hijos del mismo suelo y herederos de la misma historia, los miembros de la comunidad parroquial del Sagrado Corazón de Jesús salieron a la calle para orar con pasión y devoción por un país mejor.


Y lo hicieron con harto patriotismo, porque al recorrido, que comenzó en el templo ubicado en el paradero 30 y medio del Troncal urbano y se desplazó por las calles del sector, entre cerros, arboledas, comercio y locomoción colectiva, llegaron niños, jóvenes y adultos con indumentaria huasa, portando diversos signos patrios y con muchas ganas de rezar y cantar a la Virgen del Carmen, patrona de Chile.


La procesión comenzó a las 11 y reunió a feligreses del templo y de las capillas Rosa Mística, Inmaculada Concepción y Pompeya. Renovando la tradición iniciada el año pasado, los representantes de esas comunidades se lucieron con versos y payas en honor de la Virgen, conjuntamente con animados pies de cueca que bailaron en distintas paradas, a los compases del Conjunto Folklórico Esmeralda, que acompañó el trayecto.


El padre José Antonio Atucha Abad, párroco del sector, animó el caminar de los feligreses guiando las oraciones y cantos, y batió palmas con ellos en las paradas folklóricas, mientras resaltaba la participación de las comunidades de cada capilla, desafiándolas a nuevos versos y payas.


La alegría de los participantes se vio realzada con un día de mucho sol en Quilpué, con un cielo azulado tal como expresa el Himno Nacional, embellecido por la presencia de pequeños cúmulos. El verdor de los árboles, los jardines floridos y muchas casas aún embanderadas completaron el marco.


La imagen de la Virgen del Carmen portada en un andas especialmente ornamentado fue saludada por los vecinos, que salieron a las veredas, rejas y ventanas para sumarse a la oración y disfrutar con las presentaciones.


La procesión concluyó cerca del mediodía, cuando la columna de feligreses volvió al templo, para dar paso a la misa principal. La imagen de la Virgen fue recibida con aplausos por quienes la esperaban y allí mismo continuó la fiesta con unos pies de cueca bailados por las parejas que vestían indumentaria huasa y que se desplazaron frente al altar y en los pasillos de la Iglesia, que estaba copada en su capacidad y lucía especialmente ornamentada, con los arreglos florales que preparó la noche anterior el grupo Servidores de María.


Posteriormente, todos los asistentes interpretaron el Himno Patrio, mientras en el altar se exhibían las banderas chilena y del Vaticano.


El conjunto Esmeralda continuó a cargo de los cantos, interpretando su misa a la chilena, en tanto que los Heraldos del Evangelio también se hicieron presente para alabar con cantos y sus instrumentos musicales.


“Todos queremos un Chile mejor”


En su prédica, el padre Atucha expresó que “todos queremos un Chile mejor, pero no es fácil, porque todo cuesta”. Dijo que “no es suficiente con las intenciones y el entusiasmo. Necesitamos los dones de Dios”.


“Podemos tener el terreno, buena semilla, un buen arado… pero, ¿si no hay lluvia?... ¿si no hay agua?”, manifestó, agregando que “nosotros somos la tierra, pero sin la ayuda de Dios, no hay semilla”.


El párroco hizo presente que el deseo de un Chile mejor no debe estar de espaldas a Jesús. “Queremos un mundo donde todos tengamos derecho a vivir, pero no de espaldas a Dios. El poder corrompe… pero no siempre. Por eso tenemos que rezar”, sostuvo.


Expresó su seguridad de que “todos los presidentes y presidenta que hemos tenido y que tendremos han querido y querrán lo mejor para Chile. Pero, nos tenemos que esforzar y rezar. El alma de Chile es nuestra fe”.


Acólitos


Durante el oficio religioso, fueron revestidos como acólitos dos jóvenes que colaboran en ese servicio desde hace varios años. Gabriel Astorga, quien se incorporó el año 2006, e Ignacio de la Rosa, quien lo hizo el año 2008.


Los padres de ambos los ayudaron a cambiar su túnica roja de monaguillo, por la negra, que recibieron de manos del sacerdote.


Corporación Renacer


La misa concluyó con la participación de un grupo de jóvenes representantes de la Corporación Renacer, que, como es tradicional en esta fecha, bailaron varios pies de cueca ante el altar, acompañados con las palmas por todos los feligreses.


Al término de la presentación, el sacerdote les dio una bendición especial y los felicitó por su arte.


Oraciones por la Patria


Cada fiel que llegó ayer a participar de las actividades organizadas por la parroquia del sector de Valencia llevaba sus propios propósitos de oración y algunos los compartieron al consultarles sobre sus plegarias.


Francisco González, estudiante universitario, manifestó que concurrió a orar “por compañerismo. Generalmente en estas actividades se junta mucha gente, que después desaparece un tiempo de la Iglesia. Es como un reencuentro”.


Matías Negrete, también estudiante, sostuvo que estaba ahí “por el compromiso que tengo con la Iglesia y con mi país, de trabajar por la igualdad y la justicia, para hacer un mejor país, en lo humano y en lo espiritual”.


Elena Ayala y Viviana Villaseca, feligresas madres de familia, dijeron que oraban “por la paz, la tranquilidad, por la equidad”, en tanto que Roberto Bahamondes, jefe de hogar, expresó su deseo de que “todos anduviéramos bien. Es complicado. Pido que haya mucho respeto, mucha consideración, que los católicos seamos respetuosos y menos prepotentes”.


Hilda y Elena Amador, feligresas, manifestaron que “siempre venimos a misa, a cumplir con Dios y a encomendarnos para los días siguientes”.


La familia Fuentes Lufen, en tanto, oró “por la paz, por la unidad, aunque tengamos distintas maneras de pensar; para que nos aceptemos, con nuestras diferencias”, dijo la madre. “Para que no haya abortos”, expresó el papá. A ellos, se sumó la más pequeña de sus hijas, que aunque no estaba siendo consultada, quiso compartir sus oraciones “por los niños pobres y para que no haya peligros”.


La comunidad del Sagrado Corazón de Jesús cerró con una colorida fiesta las actividades patrias, lo que constituyó motivo de regocijo para el párroco y la feligresía. El padre Atucha destacó el trabajo de los diferentes grupos que conforman la parroquia y que ayer participaron entusiastamente del Día de la Oración por Chile.


Fuente: Sandra Pizarro, Comunicadora Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Valencia – Comunicaciones de Valparaíso



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