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Adriana Masotti - Ciudad del Vaticano

El lugar de celebración del Seminario de esta tarde, el atrio de la Sala Pablo VI del Vaticano. La iniciativa se organiza junto con la Secretaría del Sínodo, pero también en colaboración con el Observador de la Santa Sede ante los organismos internacionales presentes en Roma (FAO, FIDA, PMA), con el Instituto "Razón abierta" de Madrid, y con el apoyo de la Fundación Templeton, en el marco de un proyecto de formación para el "Liderazgo Ético". Como dice el título, frente a los desafíos de la región amazónica, se pretende subrayar la necesidad de un trabajo conjunto entre las organizaciones internacionales y la Iglesia Católica, destacando el acuerdo entre el "sí alabado" del Papa Francisco y la Agenda 2030 de la ONU.

Los ponentes

Después del saludo del Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, que da la bienvenida, abren el Seminario las palabras introductorias del Cardenal Pedro Ricardo Barreto Jimeno, presidente delegado del Sínodo y vicario presidente de la Red Eclesial Panamazzónica (Repam). Aunque los problemas de la humanidad son muchos, el cardenal señala que "siempre podemos reorientar nuestro camino para tratar de resolverlos" y que "las preocupaciones por nuestro planeta no oscurecen nuestra alegría y nuestra esperanza" que vienen de Cristo. A continuación, René Castro-Salazar, asistente del Director General de la FAO para el Clima, la Biodiversidad, la Tierra y el Agua; Mattia Prayer Galletti, especialista técnico principal del FIDA; y Francisco Torralba, catedrático de Sociología de la Universidad Ramon Llull de Barcelona. Las conclusiones de la reunión, moderada por el Padre Federico Lombardi, Presidente de la Fundación Vaticana José Ratzinger-Benedicto XVI, son presentadas por Monseñor Fernando Chica Arellano, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA. El concierto final será ofrecido por el grupo Coros y Orquestra Palmarito & Urubichà de Bolivia, específicamente para el Sínodo, que interpretará canciones y música características.

¿Por qué promover este Seminario?

En su papel de moderador, el Padre Federico Lombardi explica por qué la Fundación ha promovido este encuentro. Su tarea, explicó, es seguir desarrollando los grandes temas del pontificado de Benedicto XVI mostrando una total continuidad con el Papa Francisco, cuyo pontificado profundiza en muchos temas ya tocados por su predecesor. Recuerda que Benedicto XVI fue llamado en cierto momento "el Papa verde" por sus numerosos discursos sobre el cuidado de la creación, una cuestión que Francisco ha desarrollado tanto.

Posibilidades técnicas y voluntad política para salvar el planeta

René Castro-Salazar, de la FAO, toma la palabra. En su discurso subrayó que todos, individuos, pueblos y Estados deben sentirse implicados en un cambio para salvar la Tierra. Dijo que existe la posibilidad de éxito, citando, por ejemplo, las buenas prácticas ambientales implementadas por Chile y Costa Rica. Las posibilidades técnicas para invertir la tendencia y abordar el cambio climático existen, repite, lo que se necesita es la voluntad política para hacerlo. Por eso necesitamos la cooperación de todos los Estados de los diferentes continentes, y necesitamos que la persona humana vuelva a estar en el centro de todos los procesos.

Los pueblos indígenas desafían a nuestro mundo

Mattia Prayer Galletti del FIDA describe el compromiso con los pueblos indígenas y dice inmediatamente que la organización "tiene como misión la lucha contra la pobreza rural", ya que el 75% de los pobres del mundo viven en estas zonas. Un compromiso que comenzó hace 30 años y que hoy en día hace que el Ifad financie 63 proyectos en 32 países de todas las regiones del mundo, llegando a 6 millones de personas y a unos 150 pueblos indígenas diferentes.

Afirmó, que se utilizan dos instrumentos para lograr los objetivos: el instrumento financiero para dar contenido a pequeños proyectos en contacto directo con la población local, y el instrumento político a través del Foro de Pueblos Indígenas que permite un diálogo continuo entre los pueblos indígenas, las organizaciones internacionales y los gobiernos. A continuación, enumera los desafíos que implica trabajar con los pueblos indígenas: el desafío económico, con el abandono del modelo económico actual "donde pocos toman y muchos toman demasiado poco".

Los pueblos indígenas son vistos a menudo como un obstáculo para el modelo económico depredador de hoy, pero no sólo porque viven en territorios de los que se pueden extraer enormes recursos, sino también porque "los principios en los que basan sus modelos de vida, los de compartir, dar, propiedad colectiva, rechazo de los residuos y responsabilidad común están en abierto conflicto con el modelo dominante". ¿Estamos seguros de que no tenemos nada que aprender?

Responsabilidad colectiva por los bienes comunes

El segundo desafío es el medio ambiente y "¿quién mejor que los pueblos indígenas puede ser considerado hoy como el mejor guardián de la creación? Aquellos que "han mantenido una estrecha relación con el entorno en el que viven de forma simbiótica, entorno con el que están interconectados". Además, dice, "en su cosmogonía la naturaleza tiene un elemento muy fuerte de espiritualidad", y el tercero es un desafío cultural. "Las culturas de los pueblos indígenas son fundamentales para la gestión de los recursos del planeta. Nuestra tarea es relacionarlos con el pensamiento científico en un diálogo constructivo.

Finalmente, el cuarto reto es el político: "Hasta que no entendamos la importancia de proteger los derechos de la naturaleza, así como los de los más débiles y los de las generaciones futuras, la mera conciencia de los problemas no será suficiente para encontrar una solución eficaz y duradera, dice. Una cuestión clave es el reconocimiento de la responsabilidad colectiva por los bienes comunes. Y la región amazónica es un bien común.

Pero hay un punto desde el cual no podemos ignorar: "Pero cómo lo hacemos -dice Galletti- reconociendo los bienes comunes, tratando con "nuestro" hogar común reconociéndonos en una sola humanidad, en una fraternidad compartida, con un sentido común del destino, donde todo lo que sucede en el planeta, sea cual sea la guerra, el desastre natural nos toca de cerca y nos empuja a reaccionar. Concluyendo su discurso, Galletti dice de nuevo: "La comunidad mundial necesita a los pueblos indígenas. Tenemos mucho que aprender de las culturas que valoran las relaciones comunitarias, el compartir, el profundo respeto por la naturaleza, interconectados con todos los elementos de la vida.

Trabajar para la formación de líderes éticos

El sociólogo Francisco Torralba habla de la importancia de la formación de líderes éticos para romper con la visión miope del mundo actual, para pasar del micro al macroespacio, es decir, universal, y describe cuáles deben ser las características y virtudes del nuevo líder: una persona que no sea arrogante sino generosa y capaz de trabajar junto a los demás. La función fundamental de un líder, dice, es la capacidad de entregarse a sí mismo, a sus talentos y habilidades, para que los demás puedan crecer sin confundir su persona con el servicio al que está llamado y, por lo tanto, ser capaz de transmitir el testimonio para seguir adelante. Y citando al Papa Francisco que afirma: "Vivimos un cambio de época y no sólo un cambio de época", concluye observando que se requiere un cambio de paradigma de liderazgo político para poder afrontar los retos de hoy y de mañana.

Difundir "una cultura de las virtudes" en el mundo

En el discurso final de Monseñor Fernando Chica Arellano, la pregunta fundamental: ¿qué hacer frente a la crisis social y ambiental que vive la Amazonía y que produce efectos a nivel universal? "Es necesario -responde- promover acciones sincrónicas y coordinadas a nivel internacional", porque "en un mundo interconectado y globalizado, sólo la cooperación puede producir resultados significativos y afectar concretamente a la realidad".

Muchas acciones ya están siendo promovidas por diversos actores para la protección de la región. Entre ellas, observa Monseñor Arellano, está la Iglesia Católica, pero para que todo este compromiso sea efectivo, destaca, es fundamental la actividad de empoderamiento y formación de las personas. "Este es el propósito del liderazgo ético que busca guiar el comportamiento humano en nombre de la honestidad, la confiabilidad, la transparencia y el cuidado de la casa común, en un intento de formar a los líderes políticos del mañana en nombre de los valores".

También es necesario difundir "una cultura de las virtudes" por todo el mundo. En este sentido, señala que "tenemos mucho que aprender de los pueblos indígenas", empezando por la generosidad en la vida para su propio pueblo, por el apego a la familia y el respeto a los ancianos, por la mejora de la vida y la espiritualidad, por el valor que se da al tiempo y a la sabiduría ligada a los ritmos y procesos de la naturaleza. Monseñor Arellano concluye con un deseo: "Todos podemos ser educados por esta forma de vida de los pueblos indígenas, que más que nadie ha preservado esta humanidad y el vínculo esencial con la Creación, ahora olvidados por el mundo occidental".

Es uno de los dos libros del Papa Francisco que serán publicados este jueves 24 de octubre. Se trata de "La Oración. El aliento de la vida nueva", un volumen que contiene discursos del Santo Padre acerca de este rasgo esencial de la vida cristiana, en particular sobre la plegaria del "Padre Nuestro". Pero el texto, además, incluye novedades, ya que posee material inédito escrito por el Pontífice especialmente para esta edición.

Esta obra - presentada en la Feria Internacional del Libro de Fráncfort- se difundirá a partir de este jueves en Italia y Francia con un prefacio del Patriarca de Moscú, Kirill. Ese mismo día también saldrá a circulación “Nuestra Madre Tierra”, otro volumen con reflexiones de Francisco acerca de la defensa del medioambiente y la promoción de una vida digna para cada ser humano.

Ofrecemos a continuación un extracto del texto inédito del libro del Papa Francisco, "La Oración. El aliento de la vida nueva".

El aliento de la vida nueva*

*Texto inédito del Papa Francisco

El bautismo es el comienzo de la vida nueva. Pero, ¿qué significa vida nueva?

La vida nueva del bautismo no es nueva como cuando cambiamos de trabajo o nos mudamos a otra ciudad y decimos: Comencé una vida nueva. En estos casos, por supuesto, la vida cambia, tal vez mucho, es diferente de la anterior: mejor o peor, más interesante o agotadora, según el caso. Las condiciones, el contexto, los compañeros de trabajo, los conocidos, tal vez incluso las amistades, la casa, el salario, son diferentes. Pero no es una vida nueva, es la misma vida que continúa.

La vida nueva del bautismo también es diferente del vivir un cambio radical de nuestros sentimientos por un enamoramiento o una desilusión, una enfermedad, un imprevisto importante.

Cosas como estas pueden ocurrirnos como un terremoto, tanto interior como exteriormente: pueden cambiar los valores, las opciones de fondo: afectos, trabajo, salud, servicio a los demás... Tal vez, primero se pensaba en una carrera, pero luego se empieza a hacer un trabajo voluntario, ¡incluso a hacer de la propia vida un don para los demás! Primero no se pensaba en construir una familia, y luego se experimenta la belleza del amor conyugal y familiar.

También estos cambios, que son grandes y extraordinarios, todavía son “solo” transformaciones. Son modificaciones que nos llevan a una vida más bella y dinámica, o más difícil y agotadora. No es casualidad que cuando los relatamos siempre usamos el más y el menos. Decimos que han hecho nuestra existencia más bella, más alegre, apasionante. Es porque todavía estamos haciendo comparaciones entre cosas más o menos similares. Es como si estuviéramos midiendo las cosas en una escala de valores. La vida antes era alegría 5, ahora es alegría 7; la salud antes era 9, ahora es 4. ¡Los números cambian, pero no la sustancia de la vida!

Pero la vida nueva del bautismo no es nueva solo en comparación con el pasado, con la vida precedente, con la vida de antes. Nueva no significa reciente, no significa que haya habido una modificación, un cambio.

La vida de Dios es comunión y se nos da como amistad

La vida nueva de la que habla san Pablo en sus cartas nos recuerda el mandamiento nuevo de Jesús (cf. Jn 13,34); nos recuerda el vino nuevo del Reino (cf. Mc 14, 29), el cántico nuevo que los salvados cantan ante el trono de Dios (cf. Ap 5,9): realidades definitivas, diríamos, con una palabra teológica, escatológica.

Así, entendemos que para la vida nueva no es posible hacer comparaciones. ¿Se puede comparar la vida y la muerte, o la vida antes y después del nacimiento? Cristo no se hizo uno de nosotros, no vivió su Pascua de pasión, muerte y resurrección para “mejorar” nuestra vida, para hacerla más bella, más sabrosa, más larga, más intensa, fácil o feliz. Él vino -como nos dijo- para que tengamos vida en abundancia (cf. Jn 10,10).

Esta es la vida nueva, la vida que Dios Padre nos da en el bautismo. Es nueva porque es otra vida comparada con la nuestra, porque es precisamente Suya, es la vida misma de Dios. ¡Este es el gran regalo que Jesús nos ha dado y que nos da! Participar del amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Participar del amor que Ellos tienen por todos los hombres y por toda la creación. ¡La vida nueva es la vida de Dios que nos ha sido dada!

Los cristianos siempre hemos buscado imágenes y símbolos para expresar este don inmenso. Somos muchos, diferentes y, sin embargo, somos uno, somos la Iglesia. Y esta unidad es aquella del amor, que no obliga, no humilla, no nos limita, sino que nos fortalece, nos edifica a todos juntos y nos hace amigos.

Jesús tiene una bella expresión en el Evangelio: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado” (Jn 17,3). Él mismo nos dice que la vida verdadera es el encuentro con Dios; y que el encuentro con Dios es el conocimiento de Dios.

Sabemos, pues, por la Biblia que no se conoce a una persona solo con la cabeza, porque conocer significa amar. Y esta es la vida de Dios que se nos da: el amor que se hace nuestro, y que poco a poco nos hace crecer, gracias al Espíritu Santo (Rm 5,5), e ilumina incluso nuestros pequeñas “gracias, ¿puedo?, perdón” de cada día.

Aunque las palabras son inadecuadas, se puede decir que la vida nueva es darse cuenta de la pertenencia a Alguien, de pertenecer a Alguien y, en Él, de pertenecer a todos. Pertenecer significa que cada uno es para el otro.

Esto me recuerda lo que dice la esposa del Cantar de los Cantares: “Mi amado es para mí y yo soy para mi amado” (Ct 2,16). Es así como el Espíritu Santo día tras día lleva a cumplimiento la oración de Jesús al Padre: “No ruego solo por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí: Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros” (Jn 17,20-21).

Una de las imágenes más antiguas -ya utilizada por san Pablo- para expresar esta pertenencia, esta con-vida, es la del cuerpo, cuya Cabeza es Cristo y cuyos miembros somos nosotros “Ahora vosotros sois el cuerpo de Cristo y, cada uno según su parte, sus miembros”, 1Co 12, 27).

El símbolo del cuerpo

En el cuerpo humano hay algunas funciones esenciales, como los latidos del corazón y la respiración.

Me gusta imaginar que la oración personal y comunitaria de nosotros cristianos es el aliento, el latido del corazón de la Iglesia, que infunde su fuerza al servicio de quien trabaja, estudia, enseña; que hace fecundo el conocimiento de las personas instruidas y la humildad de los sencillos; que da esperanza a la tenacidad de quien lucha contra la injusticia.

La oración es nuestro sí al Señor, a su amor que nos alcanza; es acoger al Espíritu Santo que, sin jamás cansarse, derrama amor y vida sobre todos.

San Serafín de Sarov, gran maestro espiritual de la Iglesia rusa, decía: “Adquirir el Espíritu de Dios es, pues, el verdadero fin de nuestra vida cristiana, hasta el punto de que la oración, las vigilias, el ayuno, la limosna y otras acciones virtuosas hechas en nombre de Cristo no son sino medios para este fin”(1) . Uno no siempre es consciente de la respiración, pero no se puede dejar de respirar.

(1) San Serafín de Sarov, Conversación con Motovilov

VATICANO, 20 Oct. 19 (ACI Prensa).- El Papa Francisco destacó que la condición indispensable para vivir plenamente la misión es la oración por lo que animó a rezar por los misioneros.

Así lo indicó el Santo Padre en el rezo del Ángelus de este domingo 20 de octubre, día en que la Iglesia Universal celebra la Jornada Misionera Mundial.

“Para vivir plenamente la misión hay una condición indispensable: la oración, una oración ferviente e incesante, según la enseñanza de Jesús proclamada también en el Evangelio de hoy, en la que Él cuenta una parábola sobre la necesidad de rezar siempre, y sin cansarse nunca. Nunca”, explicó el Papa.

Reflexionando en el pasaje bíblico del Evangelio de San Lucas, el Pontífice destacó que “la oración es el primer apoyo del pueblo de Dios para los misioneros, rica de afecto y de gratitud por su difícil tarea de anunciar y donar la luz y la gracia del Evangelio a quienes aún no la han recibido”.

“Hoy es una bella ocasión para preguntarnos: ¿rezo por los misioneros? ¿Rezo por aquellos que van lejos a llevar la Palabra de Dios con el testimonio? Pensemos”, dijo el Papa.

Además, el Santo Padre recordó que la Jornada Misionera Mundial es “una ocasión favorable para que cada persona bautizada sea más consciente de la necesidad de cooperar en la proclamación de la Palabra, anunciando el Reino de Dios a través de un compromiso renovado”.

En esta línea, recordó la Carta Apostólica “Maximum illud” del Papa Benedicto XV escrita en 1919 con el objetivo de dar “un nuevo impulso a la responsabilidad misionera de toda la Iglesia”.

Según explicó el Papa Francisco, tal documento advierte “la necesidad de mejorar evangélicamente la misión en el mundo, para que pudiera ser purificada de cualquier incrustación colonial y fuera libre de los condicionamientos de las políticas expansionistas de las naciones europeas”.

Al respecto, Francisco señaló que el mensaje de Benedicto XV “es todavía actual y estimula a superar la tentación de toda cerrazón autorreferencial y de toda forma de pesimismo pastoral, para abrirnos a la novedad alegre del Evangelio”.

“En este tiempo, marcado por una globalización que debería de ser solidaria y respetuosa de la particularidad de los pueblos, y en cambio sufre todavía la homologación y los viejos conflictos de poder que alimentan guerras y arruinan el planeta, los creyentes estamos llamados a llevar a todas partes, con nuevo entusiasmo, la buena noticia de que en Jesús la misericordia vence al pecado, la esperanza vence al miedo, la fraternidad vence a la hostilidad. Cristo es nuestra paz y en Él se supera toda división, solo en Él está la salvación de cada hombre y de cada pueblo”, expresó el Papa.

Por ello, el Pontífice confió a la Virgen María “Madre de todas las personas, que acompañe y proteja cada día a los misioneros del Evangelio”.

VATICANO, 20 Oct. 19 (ACI Prensa).- El Papa Francisco saludó y bendijo a la procesión del Señor de los Milagros en Roma que se realizó este domingo 20 de octubre.

“En particular saludo y bendigo con afecto a la comunidad peruana de Roma, aquí reunida con la venerada imagen del Señor de los Milagros”, dijo el Papa en italiano al concluir el rezo del Ángelus y añadió en español: “¡Conserven siempre la fe y las tradiciones de su pueblo!”.

El #SeñordelosMilagros este domingo en Roma #Octubre #MesMorado @HSMNazarenas pic.twitter.com/fETLRKqR3w

— Walter Sánchez Silva (@WSanchezSilva) 20 de octubre de 2019

El Señor de los Milagros, también llamado Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado o Cristo Moreno es una imagen de Jesús pintada en una pared de adobe que se conserva en el Altar Mayor del Santuario de Las Nazarenas de Lima (Perú).

A mediados del siglo XVII los negros de Ángola formaron la cofradía de Pachacamilla y levantaron una edificación en donde uno de ellos pintó en la pared la imagen de Cristo.

El 13 de noviembre de 1655 un fuerte terremoto sacudió a Lima y Callao destruyendo buena parte de la ciudad y dejando varios miles de muertos. Todas las paredes de la Cofradía de los angoleños se cayeron, pero el muro de adobe con la imagen del Cristo permaneció en pie perfectamente, lo que fue considerado un milagro.

Cada año aumenta la fe al que llamaron Señor de los Milagros y hoy en día su procesión por las calles de lima en el mes de octubre congrega a millones de personas de diferentes partes del mundo.

También en Roma se vive esta devoción, la Hermandad del Señor de los Milagros tiene en la capital italiana alrededor de 200 miembros divididos en cuatro cuadrillas.

La procesión del #SeñordelosMilagros este domingo 20 de #Octubre en Roma #MesMorado @HSMNazarenas pic.twitter.com/RzaM44Ob42

— Walter Sánchez Silva (@WSanchezSilva) 20 de octubre de 2019

Desde hace más de una década se realiza una vez al año en el mes de octubre la procesión del Señor de los Milagros hasta la Plaza de San Pedro para compartir su devoción con los miles de peregrinos que asisten al Ángelus.

REDACCIÓN CENTRAL, 20 Oct. 19 (ACI Prensa).- El 20 de octubre la Iglesia celebra a San Pedro de Alcántara, protector de los celadores y guardias nocturnos, porque pasaba noches enteras rezando, meditando y sin dormir.

Nació en Alcántara en 1499. Estudió en la Universidad de Salamanca e ingresó a la orden Franciscana, donde fue ordenado sacerdote.

Llegó a ser superior de varios conventos, siendo modelo en el exacto cumplimiento de los reglamentos de la comunidad. Sus predicaciones llevaron a la conversión de muchos. Prefería lo auditorios de gente pobre porque consideraba que eran los que tenían más voluntad de convertirse.

En búsqueda de que los religiosos vivieran más la mortificación, la oración y la meditación, San Pedro de Alcántara fundó la rama franciscana de “estricta observancia” o “Alcantarinos”.

Murió de rodillas y diciendo las palabras del Salmo 121: “¡Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor!".

Entre sus amigos se encontraba San Francisco de Borja y Santa Teresa de Ávila, a quien animaba en las persecuciones e incomprensiones que recibía.

Santa Teresa contó que San Pedro de Alcántara se le apareció después de muerto y le dijo: "Felices sufrimientos y penitencias en la tierra, que me consiguieron tan grandes premios en el cielo".

Más información del santo en el siguiente enlace:

Biografía

En su magistral Encíclica Laudato si’ el Papa Francisco alude directamente a la problemática de la Cuenca Amazónica, resaltando la importancia que ésta tiene para la totalidad del planeta y para el futuro de la humanidad.

Además de su importancia global en términos de producción de oxígeno (que constituye el tema central que manejan los medios de comunicación) el Papa pone de relieve, asimismo, que estos ecosistemas de las selvas tropicales tienen una biodiversidad tan compleja que es “casi imposible” de reconocer integralmente, pero cuando estas selvas son quemadas o arrasadas para desarrollar cultivos, en pocos años se pierden innumerables especies, o se convierten en desiertos.

Aquí, precisamente, viene a colación una declaración categórica del propio Papa Francisco en lo tocante al tema de la pérdida de biodiversidad:

“No basta con pensar en las distintas especies sólo como eventuales ‘recursos explotables’, olvidando que tienen un valor en sí mismas: cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver”.

La inmensa mayoría se extingue por razones que tienen que ver con alguna acción humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios, con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho.

Con relación a esta afirmación del Papa Francisco, en el sentido de que no tenemos derecho a extinguir la vida silvestre (con la que debemos compartir con equidad el planeta), es pertinente mencionar una coincidencia sorprendente que existe en la legislación de la materia en nuestro país.

Puedes leer: El compromiso profético de la Iglesia: Hacia una ecología integral

En efecto, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, desde su publicación en el año de 1988, señala indubitablemente que las especies de animales y vegetales silvestres, en general, tienen pleno derecho a existir (¡ahora y siempre!) y que nosotros, en consecuencia, tenemos la obligación, humanamente también establecida, de respetar sus derechos de origen y de orden claramente natural.

Veamos lo que textualmente dispone el citado artículo 83 de la Ley en referencia:

“El aprovechamiento de los recursos naturales, en áreas que sean el hábitat de especies de flora o fauna silvestres, especialmente de las endémicas, amenazadas o en peligro de extinción, deberá hacerse de manera que no se alteren las condiciones necesarias para (garantizar) la subsistencia, el desarrollo y la evolución de dichas especies” y, por ende, nosotros no tenemos (de acuerdo a nuestra propia normatividad en la materia)  el derecho a extinguirlas y ni siquiera el derecho a alterar sus condiciones básicas de existencia.

Una advertencia contundente

Si bien la Amazonia requiere de un cuidado especial, dada su enorme importancia para el equilibrio ecológico del planeta, cabe tener muy presentes las advertencias que al respecto nos hace el Papa Francisco, que lo reafirman como el Pontífice más sensible a los problemas ecológico/ambientales del planeta; los que tan admirablemente se compendian  en su multicitada encíclica Laudato si’:

“Un delicado equilibrio se impone a la hora de de hablar sobre estos lugares, porque tampoco se pueden ignorar los enormes intereses económicos internacionales que, bajo el pretexto de cuidarlos, pueden atentar contra las soberanías nacionales (implicadas). De hecho, existen propuestas de internacionalización de la Amazonia, que sólo sirven a los intereses económicos de las corporaciones transnacionales”.

Por ello, concluye el Papa Francisco, “es loable la tarea de organizaciones internacionales y de la sociedad civil que sensibilizan a las poblaciones y cooperan, críticamente, también utilizando legítimos mecanismos de presión, para que cada gobierno cumpla con su propio deber de preservar el ambiente y los recursos naturales en su país, sin venderse a intereses internacionales”.

Por todo lo anterior, inspirado en las acciones y reflexiones del Papa, auguramos gran éxito conceptual para el Sínodo sobre la Amazonia, que se está llevando a cabo precisamente en estas fechas en la propia Ciudad del Vaticano, con el lema Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral y una definición que lo dice todo: Ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres.

El autor es socio fundador de Bioconservación A.C., y su órgano de difusión la revista Supervivencia, coautor de anteproyectos de ley y titular de la Medalla Monterrey al Mérito Ecológico 2002. 


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